martes, 30 de noviembre de 2010

PERSONAJES DE AYER,HOY Y SIEMPRE



Roberto Chanel:Fue un cantor excelente, delicado, de una tibia dulzura, típico exponente de su época. Y sin embargo, no trascendió más allá del conocimiento de los cultores del tango, de los coleccionistas, a lo sumo, de los que vivieron su momento. Para los muy conocedores, fue el mejor vocalista de Pugliese, no el más popular ni el más famoso, si no el que mejor y con más calidad representó al maestro. Su versión del tango "Farol" de los hermanos Expósito es un clásico del género.

Nació en el centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Caballito.

El cantor adopta el nombre artístico Roberto Chanel por una idea de Julio Jorge Nelson que se inspiro en un cartel de publicidad de una joyería.

Murió joven, a los 57 años, en compañía de su guitarra y sus recuerdos.

JUAN CARLOS COBOS: Nació en Punta Alta, muy cerca de la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Era un niño, cuando sus padres se trasladaron a La Plata. Estudió en el colegio industrial, egresando como técnico. Pero su inquietud era la música. Estudió guitarra y canto en un conservatorio de esa localidad.

Pienso que Cobos participó de la mejor época de Pugliese. Cobos tenia calidad interpretativa , a lo que se sumó, su registro de barítono —de muy buena coloratura—, su expresivo fraseo y la muy buena adaptación al ritmo de la orquesta. Las presencias de Morán con sus éxitos: “Pasional” y “La última copa”, que paralizaban a las parejas al bailar y un Cobos que con su estilo entregaba su personalidad y talento. También hay que agregar al irremplazable violinista Enrique Camerano, quien junto a Oscar Herrero, Julio Carrasco y Emilio Balcarce integraban la excelente batería de cuerdas. Sin olvidarnos de la viola de Francisco Sanmartino y, por supuesto, la línea de bandoneones con el querido Osvaldo Ruggiero, Jorge Caldara, Esteban Gilardi y Roberto Peppe, además de don Aniceto Rossi con su contrabajo y su inolvidable solo de “Canaro en París”.

Es difícil olvidar esta etapa tan brillante, por eso al recordar a Cobos, no puede pasar por alto esta evocación y un recuerdo para Mario Soto, presentador de la orquesta.

NELLY VAZQUEZ: Tuvo el privilegio de haber grabado con Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Astor Piazzolla y Mariano Mores. Es sin duda, una de las últimas estrellas de la canción ciudadana, con buena técnica, una voz de gran musicalidad y un registro de soprano que supo utilizar adecuadamente en su época con "Pichuco".

Nació en la ciudad de Morón, provincia de Buenos Aires, muy cerca de la Capital Federal. A los pocos años, sus padres se radicaron definitivamente en el barrio de Liniers. Su papá se llamaba José Vázquez e Isabel Rodríguez, su mamá, completaba la familia, su hermano mellizo Oscar Nelson.

Grabó con Troilo 16 temas, destacándose las versiones de "Canción de Ave María", de Cátulo Castillo y Héctor Stamponi; "Barrio de tango", "Galleguita" y "Golondrinas". El último registro fue el 13 de abril de 1966, "Yo no merezco este castigo", de Roberto Cassinelli y Marcelino Hernández.

A partir de 1977 participó con la orquesta de Osvaldo Pugliese en diferentes locales, teatros, en televisión y fue invitada por el maestro para la grabación de un tango, en 1979, para el sello Odeon: "Mentira", de Francisco Pracánico y Celedonio Flores.

En 1985 participó, junto a Carlos Acuña, Hugo Marcel, Antonio Tormo y el recitador Héctor Gagliardi, en la grabación de una opera tango que recuerda la vida de Eva Perón, titulada "Volveré y seré millones", sobre textos de Miguel Ángel Jubany y música de Roberto Pansera y Domingo Federico. En esta obra Nelly interpreta la figura de Evita.

En la actualidad sigue trabajando, brindándonos su simpatía, su manejo del escenario y, pese que su voz ya no tiene el brillo de antaño, su personalidad impera sobre cualquier otra circunstancia.

HUGO MARCEL

Para muchos -entre los que nos contamos-, Hugo Marcel figura cómodamente entre los cinco mejores intérpretes de la actualidad. Su color vocal, su garra, su dramatismo, su fraseo y su potencia, que sabe frenar cuando el tema lo requiere, son características de su estilo tan personal. Nació en el barrio de Villa Luro y no tuvo que esperar mucho para presentarse en el campo profesional. En el año 1957, contando solamente con catorce años de edad, ingresó en la orquesta de Leopoldo Federico como "niño precoz".

Un año más tarde, por iniciativa de Alejandro Romay, flamante propietario de Radio Libertad, Federico formó un rubro artístico con la exquisita Elsa Rivas y el temperamental Roberto Rufino. A la citada agrupación se agregó la juvenil voz de Gregorio Cárpena, debutando todos por la emisora citada y presentándose en el ya mitológico café Richmond de la calle Suipacha. Gregorio no era otro que Hugo Marcel, quien se puso el nombre artístico de Hugo Marcelino.

El año 1959 marcó un hito fundamental en su carrera artística, fue requerido por el maestro Osvaldo Fresedo como vocalista de su orquesta, en la que ya actuaba el cantor Carlos Barrios. Por consejo de su padre y de Fresedo, dejó de llamarse Hugo Marcelino para pasar a ser, definitivamente, Hugo Marcel.

Estrenando su nuevo nombre se presentó como cantor de Fresedo a los 15 años de edad. Un excelente momento para "El Pibe de la Paternal", ya que su presencia era solicitada por importantes clubes: Comunicaciones, Náutico de Olivos, Regatas, Lugano Tennis Club y otros. También amenizó los bailes de la confitería Nino, de Vicente López y las elegantes veladas danzantes del Plaza Hotel y del Alvear Palace Hotel.

En 1975, siendo la autoridad máxima de la Asociación Argentina de Artistas de Variedades, Hugo hizo que la entidad auspiciara un programa de televisión para que, junto a las grandes figuras, se presentaran cantantes, conjuntos vocales o instrumentales a fin de promocionarlos. La mayoría de ellos, luego continuó una importante carrera en el país y en el exterior. El programa se tituló "Variedades concert", siendo su director musical Quique Lanóo; sus conductores: Nelly Trenti, Rubén Horacio Bayón y Jorge Ruanova y el que escribe, su libretista.

Su retorno al disco se produjo en 1977, compartiendo el rubro vocal con su hermano Eduardo. En la primera oportunidad con el acompañamiento de Atilio Stampone y luego con el cuarteto de Carlos Galván.

Este cantor con mayúsculas, que comenzó como profesional a los 14 anos de edad, a pesar de su brillante trayectoria, es un hombre dedicado por completo a su familia. Es común encontrar al "clan Marcel", integrado por su esposa Lolita, su suegra María Inés García de Barros y su hijo Christian, almorzando sencillamente en restaurantes de barrio, lejos del ambiente de la llamada "farándula".

Como último dato importante, quiero resaltar que su mujer es hija de don Antonio Barros, famoso hombre del espectáculo durante las décadas del '50, '60 y '70. Antonio fue una pieza fundamental en la carrera de Hugo Marcel. Todos recordamos aquellas audiciones para la juventud tituladas "Una ventana al éxito", de la cual surgieron importantes conjuntos y voces modernas.

Principe Azul:El hecho aconteció un lunes a dos días de cumplir 34 años y el sábado siguiente, la popular revista "Antena" titulaba en su nota central: "Fue en busca de la consagración y lo sorprendió la muerte".

Todo hacía pensar que estaba en el momento culminante de su carrera, a punto de firmar un contrato con la National Broadcasting Company de Nueva York y con la posibilidad de filmar dos películas. Sin embargo la muerte, en medio del viaje, arruina el proyecto. No era una estrella consagrada, pero sí, uno de los cantores destacados de la segunda línea del tango.

Fue locutor en los comienzos de la radio y como a otros colegas suyo, le gustaba cantar.

n 1932 retoma su carrera como solista en Radio Belgrano y después en Radio La Nación que era propiedad del periódico del mismo nombre y participa en la película "Canillita" junto a Amanda Ledesma y Lopecito, con la participación especial de la orquesta de Pedro Maffia. Al joven vocalista le empieza a sonreir el éxito y sus actuaciones son muy bien remuneradas. El mismo confiesa que cobraba hasta quinientos pesos por función.

Debuta profesionalmente con el acompañamiento de un joven pianista, José Tinelli. De este debut en 1924, transcurrieron once años, hasta la muerte inesperada de Carlos Gardel, que deja una puerta abierta en el mercado internacional, para otro argentino que cantara tangos.

Los empresarios norteamericanos parecían paladear esta nueva posibilidad para el cine y se deciden a buscar un reemplazo del Morocho. El candidato debía tener el perfil de un galán latino, en el marco musical del tango, con la finalidad de ganar el amplio mercado de habla hispana y, aparentemente, lo eligieron a él.

Era un muchacho con educación, recibido de bachiller y que había estudiado filosofía y letras y cursado los primeros años de medicina.

Volviendo al reportaje de la revista "Antena" con que comencé esta semblanza, el cantor nos declara que no hubo mediadores para su viaje a los Estados Unidos y agrega: "Me embarco el 24 de agosto en el American Legion y pude ya tener un contrato firmado con la National Broadcasting, pero hablé con los directivos de una agencia norteamericana en Buenos Aires y convenimos que sería mejor firmar allá. Es para actuar en radio y hacer dos películas, no voy a estar más de un año ausente. ¡Por suerte! me acompaña mi amigo Héctor Quesada, una autoridad en materia de arte y de él espero las indicaciones, que permitan vencer los primeros obstáculos que se me presenten".

Todo su entusiasmo se vio frustrado por una repentina dolencia que puso fin a su vida. Se lo desembarcó en la isla de Trinidad para una mejor atención, pero no pudo ser, fue inútil.

FRANCISCO AMOR: Nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Su estilo era distinto al cantor o estribillista de tango, su voz tenía una cadencia acriollada, de gran calidad interpretativa, que lucía espléndida en la interpretación de los valses.

En el año 1937, se desempeñó como actor y cantor en la compañía de César Ratti, en el Teatro Apolo y además, participó en la película "Viento Norte", dirijida por Mario Soficci, cantando las canciones "Vidalita" y "Boyera", ambas de Alberto Vaccarezza y Andrés Domenech, con el acompañamiento musical de Francisco Canaro. En 1938, también actuó en la película "Pampa y Cielo" junto a Oscar Alonso, Domingo Conte y los hermanos Lidia Eva y Edmundo Rivero.

En 1947, participó en la película documental de Antonio Solana, "Buenos Aires canta", junto a Hugo del Carril, Azucena Maizani y Niní Marshal. Al año siguiente realizó una extensa gira por Chile y, luego de un breve paso por Buenos Aires, decidió radicarse en la ciudad de Montevideo, paulatinamente se va alejando de la actividad musical.

Amor realizó su última participación discográfica en 1957, cuando es contratado, en Montevideo, por el sello discográfico de origen alemán: Antar-Telefunken. Se trató de una serie de grabaciones junto a músicos y cantantes de gran nivel: Astor Piazzolla, Edmundo Rivero, Horacio Salgán, Eduardo Adrián, Enrique Lucero, entre otros.

En Uruguay desarrollaría su otra pasión: la pintura y el dibujo, llegando a exponer sus obras en muchos países de América.

No podemos terminar este breve recorrido, sin mencionar su labor como compositor. Entre su obra más conocida: las canciones criollas "Mulita", "Malambo" y "Canción de junio", en homenaje al prócer oriental don José Gervasio Artigas y sus tangos "El estrellero", "A mí dejame en mi barrio" y "Frente a una copa". Falleció a los 66 años en el Hospital Pasteur de Montevideo.

ERNESTO FAMA: nació en Buenos Aires en el barrio de San Cristóbal.

Su voz nos dejó más de trescientas grabaciones y bien se lo puede considerar, sin haber sido el primero, el estribillista por antonomasia. De tal cantidad de registros no superan los veinte, aquellos en los cuales interpreta la letra entera.

No fue la suya una voz para destacar, tampoco su estilo que no difería del de sus colegas de entonces, incluso su afinación no era perfecta. Pero su inquietud artística, que le venía desde muy chico y su simpatía, además de una agradable presencia y un buen padrinazgo lo ubicaron en los primeros lugares de su época.

Comenzó en el teatro, después cantó con Osvaldo Fresedo y, brevemente, con Carlos Di Sarli. La unión con Francisco Canaro, que le deparó giras, radio y obras teatrales que duraban un año, hicieron posible su ascenso a la fama.

La popularidad de Canaro fue inmensa en su apogeo y Famá participó en esta etapa consagratoria, uno de los capítulos de oro de nuestro tango.

No obstante la cantidad de grabaciones, su trayectoria no fue extensa, apenas catorce años en el quehacer artístico, a los treinta y cinco años ya estaba retirado del espectáculo.

MARIO BUSTOS: A ver, Lázzari, probalo!» exclamó Curi, el representante de D'Arienzo. «¿Y para qué? ¿Yo, una prueba?... ¡No! A mí me vinieron a buscar, no vine a pedir trabajo. Yo no hago pruebas. Quiero hablar con D'Arienzo.»

Tenía su carácter, por momentos soberbio. Finalmente vino D'Arienzo: «Quisiera hablar sólo un minuto con usted», le dijo en tono imperativo, pero D'Arienzo aceptó. Caminaron hasta un rincón del estudio donde había un piano, pero nadie se sentó al piano. Entonces le dijo: «Mire maestro... -y se lanzó-: "hace cinco días, loco de contento"...» Así se mandó la primera parte de "Justo el 31". D'Arienzo llamó a Curi y le ordenó que Lázzari lo escuchara y despidiera a los demás postulantes, que eran como cuarenta. Después se dirigió a Eduardo del Piano que lo había llevado y le dijo: «Eduardo, ya está, era lo que estaba buscando.»

Así comenzó el segundo y último dúo exitoso que tuvo la orquesta en su larga trayectoria, el primero Echagüe-Laborde, y ahora Jorge Valdez y Mario Bustos.

El hecho ocurrió en Radio El Mundo y fue una idea de Eduardo del Piano, amigo de D'Arienzo y de Bustos, en el momento que se enteraron que el dúo famoso estaba en retirada. Por aquel entonces, el joven vocalista actuaba en el Palacio con una orquesta propia que dirigía Osvaldo Piro.

Nació a metros de la esquina de Yatay y Díaz Vélez, barrio de Almagro. De pibe andaba canturreando por la casa, aparte de cumplir con el colegio y jugar al fútbol en la calle. De muchachito se inclina por el billar y cuando se aparecía por el café Cervantes de Méjico y Entre Ríos, ya es "el Duque", por su tendencia a mostrarse atildado, cuidando la pinta.

De pibe andaba canturreando por la casa, aparte de cumplir con el colegio y jugar al fútbol en la calle. De muchachito se inclina por el billar y cuando se aparecía por el café Cervantes de Méjico y Entre Ríos, ya es "el Duque", por su tendencia a mostrarse El debut fue en el "Marabú", enseguida comenzaron las grabaciones. Es posible que supiera poco de música, pero D'Arienzo tenía un ángel. En los ensayos, a su manera, daba las indicaciones y estaba en lo cierto, las partes salían mejor. Y en los locales, donde era costumbre hacer tres vueltas, él nunca aparecía en la primera y la orquesta nunca sonaba igual a cuando el maestro estaba al frente, su presencia la hacía crecer.

La relación entre ellos nunca fue buena y no terminó bien. Juan decía sus cosas de manera chocante y a Mario no le gustaba, él era difícil también. Hubo celos, pequeños enfrentamientos, un malestar permanente a cambio del buen trabajo y la popularidad. D'Arienzo gustaba de tener cámara y cuando estaban en la televisión se acercaba a los cantores y los dirigía con el dedo. Mario le dijo que no lo hiciera, no le gustaba. Hasta que un día se lo mordió. Todos lo tomaron como parte del show, pero en la intimidad se sabía que fue de bronca. Lo mismo cuando cantaba «no te quiero más ...» y Juan se acercaba al micrófono y decía el verso siguiente «ni te puedo ver».

atildado, cuidando la pinta.

Luego, la etapa como solista que comenzó acompañado por el trío de Carlos Galván, donde solían estar Jorge Dragone, a veces Julio Pane, también Marcheto... después Requena, Lacava, Ferri... En 1966 se va a Japón con Florindo Sassone pero como artista invitado. De regreso hicieron un mes en Radio El Mundo.

En 1978 fue a su hermano Nenín, entonces presentador en el "Marabú", que se le ocurrió festejar los 30 años de Mario con el tango y también fue una prueba, pués el "Marabú" no abría los domingos y el festival se hizo un domingo y fue exitoso, a tal punto que las funciones continuaron varios meses con un promedio de 700 personas por presentación.

Y llegó el final. Terminaba el año 1979 y su hermano piensa para el día treinta de diciembre juntar nuevamente al dúo Bustos-Valdez, pero no pudo ser. El día 26 por la mañana estaba hablando por teléfono con Jorge Dragone, ya que esa noche se presentan en "El Viejo Almacén", cuando no se siente bien. El mismo tomó un taxi y se fue al Hospital Italiano. Tenía un infarto. Fueron unos días de incertidumbre hasta el 2 de enero que falleció.

HORACIO DEVAL:Era dueño de una musicalidad envidiable, en la que se advierte una tremenda sensibilidad gardeliana, casi natural, no buscada ex profeso. Con un timbre, un fraseo y una coloratura especial que hacía que algún sector del público opinara que quería parecerse al "Zorzal".

Yo no opino de ese modo. La calidad de su registro de barítono y su exquisita media voz, era mucho más que una simple imitación, en todo caso puedo reconocer que hizo una recreación exagerada del espíritu y expresividad de Gardel, pero no una copia.

Tanto es así, que cuando se aparta del repertorio gardeliano, sin abandonar el estilo suyo de siempre, uno redescubre a una de las voces más importantes de su época.

Nació en el barrio de Boedo. Fue lustrabotas, repartidor de pan y peón en un frigorífico

Poco a poco fue desarrollando su vocación, su voz estaba presente en cualquier reunión social que se desarrollaba en el barrio. Allí vivían dos hermanos de apellido Cirulli, que actuaban en los bares de la zona, donde animaban a los concurrentes junto a las llamadas vitroleras, Adolfo logra que lo escuchen los Cirulli y en forma inmediata pasa a formar parte del grupo, hasta que otro vecino, el destacado pianista Enrique Mora lo incorpora a su cuarteto.

Llega el año 1941 y es requerido por el director del conjunto "Los andinos", don Silvio Spalleta y lo hace debutar en la emisora Radio Del Pueblo, muy escuchada por el publico tanguero.

Luego pasa por la orquesta de Carlos del Río, y en 1944 lo convoca el prestigioso bandoneonista Jorge Argentino Fernández. En ese año se inscribe en un concurso de Radio Splendid, con el nombre de Horacio Dreview, resultando el ganador del mismo y obteniendo como premio tres meses de contrato con la emisora.

Comienza a usar su actual nombre artístico con el binomio Sucher-Landi, hasta que es llamado por Miguel Caló para reemplazar al exitoso cantor Raúl Iriarte, lamentablemente no pudo llegar al disco con la "orquesta de las estrellas".

Graba por primera vez en 1949 con el maestro Joaquín Do Reyes, los tangos "Ventanita de arrabal" y "Lloró como una mujer", además de un notable éxito en Radio El Mundo y en el cabaret de la avenida Corrientes al 700, "El Empire".

Su nombre artístico fue inspirado en el de su hermano Aquiles que, como ya dijimos, cantaba bajo el seudónimo de Alberto Deval.

Comienza a crecer su fama y, a fines de 1950, es requerido por el maestro Horacio Salgán para compartir el rubro de cantor con Ángel "El Paya" Díaz.

A principios de 1951 graba con la orquesta de Salgán tres temas que a través del tiempo perdurarán como obras de antología: los tangos "Pobre colombina", "Sueño querido" y "Yo te bendigo". Antes de finalizar el año es contratado por el recién inaugurado Canal 7 de Televisión de Buenos Aires.

Sus éxitos fueron en forma progresiva, tuvo una breve temporada con la orquesta de Mariano Mores, grabaciones en el sello Music Hall, pero lamentablemente para el público argentino, Horacio era requerido continuamente en todos los países americanos, especialmente en los Estados Unidos, donde viajó, en 1972, para actuar en el famoso Waldorf Astoria de Nueva York, y decide radicarse allí.

Poco tiempo después conoce y se enamora de Gladiana Beltram, una colombiana con quien se casa, después de separarse legalmente de su primer matrimonio. De esta unión nace Grissell.

Este gran cantor y excelente persona, genuino representante del mejor estilo tanguero, falleció rodeado del amor de su hija y de su mujer, en Miami (Estados Unidos) ciudad donde residía.

ALBERTO GOMEZ: El éxito puede ser efímero, caprichoso, muchas veces inexplicable, y esto ocurre frecuentemente en el tango, donde nos cuesta entender el olvido o la trascendencia de sus protagonistas.

Alberto Gómez fue un cantor impecable, muy popular a través de su participación en el cine argentino, dueño de una voz refinada y con registro de tenor. Sin embargo su fama estuvo acotada al breve lapso de sus películas, a su época de cantor. El tiempo lo fue marginando lenta, pero implacablemente de la memoria popular.

Es cierto que buscó otros horizontes y también, como otros grandes solistas de la década del treinta, los años cuarenta lo encontraron recorriendo América Latina con un éxito extraordinario. Al igual que Charlo, Agustín Irusta y Hugo del Carril, fue embajador del tango en todo el continente.

Alberto Gómez tenía todo para ser primera figura, un registro brillante, una voz potente, un gusto delicado y un excelente repertorio.

Fue el cantor preferido de Enrique Santos Discépolo para interpretar su obra. Su versión de "Alma de bandoneón" resulta insuperable.

En el año 1933 Alberto Gómez interviene en la recordada película Tango, junto con otras grandes estrellas como Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Mercedes Simone y varios más en la cual participa como galán y como cantor.

Entre otras películas, en 1936 hace el rol protagónico de "Juan Moreyra" y, en 1952, en el filme "Donde comienzan los pantanos".

Como compositor le debemos los tangos: "Del tiempo de la morocha", "Tolerancia", "Que nadie se entere" –grabado estupendamente por Francisco Canaro-, "Cansancio" y su gran éxito "Que sea lo que Dios quiera" junto a su tema turfístico "Milonga que peina canas", su obra más recordada.

El actual resurgimiento del tango nos obliga a difundir la obra de Alberto Gómez, que está colocado en el nivel superior de las voces del tango. Y como tangueros y hombres de radio debemos rescatar para las nuevas generaciones su estilo, su personalidad y su extraordinario valor artístico.

JORGE MACIEL: Cantor correcto y afinado, con un estilo que a veces abusaba de recursos efectistas, es un típico exponente del cantor de orquesta de los años cuarenta.

Su paso por la orquesta de Alfredo Gobbi fue su mejor momento, aunque el repertorio elegido no fue demasiado trascendente. Sin embargo, siempre tuvo su público que lo siguió durante toda su extensa trayectoria.

No está en la galería de mis cantores preferidos, pero debo reconocer que contaba con una bella voz, una clara dicción y una llamativa potencia expresiva.

Nació en La Boca y se inició profesionalmente en 1940 cantando para un conjunto del barrio, después continuó con las formaciones de Juan Carlos Caviello, de Miguel Zabala "Zabalita", de Félix Guillán y de Roberto Caló.

En 1948 ingresa a la orquesta de Alfredo Gobbi y comienza su etapa consagratoria. Llega al disco al año siguiente y mete su primer gran éxito: el tango "Remembranza" de Melfi y Battistella. Disco RCA-Victor que tiene en el acople el tango "Independiente Club" de Agustín Bardi.

Con Gobbi hizo 18 registros, de estos uno a dúo con Ángel Díaz y tres con Héctor Coral. De su serie discográfica se destacan: "La intriga", de Héctor Stamponi y Héctor Marcó, que tiene una bella melodía y del cual no conozco ninguna otra versión; "El pollero" música y letra de Marcó; y su éxito más rotundo, "Canzoneta" de Erma Suárez y Enrique Lary.

En 1954 pasa a la orquesta de Osvaldo Pugliese y tiene como compañero a Miguel Montero. En el año 1968 comparte con seis de sus compañeros de la orquesta, la formación del Sexteto Tango. Estos son: Julián Plaza (piano), Osvaldo Ruggiero y Victor Lavallén (bandoneones), Emilio Balcarce y Oscar Herrero (violines) y Alcides Rossi (contrabajo).

Con el Sexteto hace veinticuatro registros, entre los que se destacan algunos tangos clásicos: "Sentimiento gaucho", "Mi dolor", mezclados con otros temas modernos: "Mi ciudad y mi gente", "Chiquilín de Bachín", etcétera.

Ya su voz no tenía la potencia de sus años mozos, pero mantenía su fuerza dramática y su singular estilo.

En el mes de febrero de 1975 es intervenido quirúrgicamente de una hernia y muere en la operación por no resistir la anestesia.

JORGE SOBRAL: Dotado de un estupendo registro de bajo barítono, Jorge Sobral fue uno de los más altos exponentes de la generación de cantores inmediatamente posterior a la del cuarenta. Afinado, de buen gusto y luciendo una técnica vocal que delata su estudio lírico con el maestro Fermín Favero, fue, sin duda, un excelente intérprete.

Su imagen está ligada a la televisión argentina, donde a sus dotes de cantor sumó una interesante labor de actor. Ejemplo de ello es su participación en el exitoso ciclo "Yo soy porteño", que se mantuvo por varios años consecutivos en la pantalla de Canal 13.

En 1959 integró la compañía teatral dirigida por el actor Francisco Petrone participando en la obra "La leyenda de Juan Moreira".

En 1961 partió de gira a Chile y Perú. Luego hizo varios temas, para la televisión, acompañado por las orquestas de Osvaldo Tarantino y Armando Calderaro y también repertorio criollo, acompañado por un conjunto de guitarras "Los platenses". Además del ya mencionado programa "Yo soy porteño", protagonizó junto a las actrices Marilina Ross y Selva Alemán "Buenos Aires 2040" y los principales programas musicales del Canal 13.

Como ya se dijo, su carrera de actor corre en paralelo con su labor vocal y es importante destacar su participación en una docena de películas en el país y en el exterior, compartiendo el cartel con figuras notables del cine. Entre otras destacamos: "El dinero de Dios" (1959), "Don Frutos Gómez"(1960), "Buenas noches Buenos Aires" (1963), "María y la otra", hecha en España, allá por el 67.

Durante su trayectoria obtuvo varios galardones como: ganador del Festival de la Canción de 1965, finalista del Festival de Benidorm de 1967 (Valencia, España), Disco de oro en 1968 (Caracas, Venezuela). Gana el premio "Florencio Sánchez", al mejor director de espectáculos musicales, temporada 1973-1974 en Mar del Plata. Como cantor y cantante obtiene el "Quinquela Martín de Oro en 1991 y al año siguiente el "Premio Goya" en Madrid.

En noviembre de 1969 resultó ganador del Primer Festival Buenos Aires de la Canción y la Danza, con el tango "Hasta el último tren", de Julio Ahumada y letra de Julio Camilloni, relegando al segundo puesto la famosa "Balada para un loco", de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer.

En 1993 grabó un disco compacto interpretando el papel de Juan Perón, en la ópera "Evita", del maestro Andrés Pedro Risso, y encarnó exitosamente papeles protagónicos en las óperas "Amalia", "Lola Mora" y "Alfonsina", del mismo autor. La soprano Marcela Ríos fue la figura principal femenina en las tres.

En 1995, durante cinco meses, se presentó en el teatro "On the Square", con el espectáculo "Forever" tango de la ciudad de San Francisco, California, Junto a los bailarines Mayoral y Elsa María y la cantante Marcela Ríos.

A su regreso y hasta el 2005, actuó en diferentes escenarios porteños, como: El Viejo Almacén, en su reapertura, el Café Malher, el Café Orión de Mar del Plata, y en el nuevo Caño 14 en el barrio de la Recoleta de Buenos Aires.

El 25 de mayo de 2000, actuó en el Festival de Tango de Alcantarillas, en Murcia, y, aprovechando su estadía en España, grabó en Madrid dos compactos, con el maestro Dioni Velázquez.

En su dilatada carrera llevó al disco más de trescientos temas, de los que destacamos las grabaciones realizadas con la orquesta del pianista Juan José Paz, donde entre otros, registra el premiado "Hasta el último tren", su tema "Che Caracas" y una curiosa versión de la milonga de José Larralde "El porqué".

ALBERTO ECHAGUE: Es verdad, Echagüe no fue técnicamente un gran cantor y más si lo comparamos con la excelencia vocal que abundaba en la década del cuarenta. Pero reconozcamos que cuando se lo permitía el vértigo de D'Arienzo, afloraba una voz sensible, por momentos dramática, que sabía contar eficazmente el relato de la letra.

Fue el cantor más importante de la orquesta, el más taquillero, pero además, un caballero, un hombre de bien al que nunca la fama lo mareó y que, pese a los avatares de su carrera artística, supo formar una familia y ganarse el cariño de todos los que lo conocieron.

No puedo evitar encontrarle algo familiar con Ángel Vargas. No se si el estilo canyengue, o el fraseo reo, o el registro, pero algo tienen, más allá del hecho de que ambos cantaran para Ángel D'Agostino. Pero lo cierto es, que la carrera de uno y otro estuvo signada por la calidad y repertorio de dos orquestas muy diferentes, donde evidentemente, Echagüe no resultó beneficiado.

Comienza cantando desde muy chico en la ciudad de Rosario (la ciudad más importante de la provincia de Santa Fe, distante 300 km de Buenos Aires).

En los primeros años de la década del treinta se muda a Buenos Aires y debuta en Radio Stentor con su nombre artístico Alberto Echagüe.

En el año 1932 es cantor de la orquesta de Ángel D'Agostino, actuando en el cabaret Casanova y en el teatro París. Es el propio D'Agostino quien le presenta a Juan D'Arienzo, que lo invita a Radio El Mundo a escuchar su orquesta. Allí se produce la chispa que enciende uno de los binomios más populares del cuarenta: D'Arienzo-Echagüe.

Cuenta Gutiérrez Miglio, en su libro “El tango y sus intérpretes” volumen 1, que en esa ocasión cuando «llega el momento y la orquesta irrumpe con el tango "Madre", Alberto Echagüe le hace una seña a D'Arienzo ofreciéndose para cantar el estribillo. El maestro, con la cabeza, contesta afirmativamente y Echagüe canta. Al rato llega el director artístico de la radio y pregunta quién cantó. D'Arienzo le contesta y el director le dice: “Ese es el cantor de tu orquesta”.»

Actúan en el cabaret Chantecler, en Radio El Mundo y en un sinnúmero de bailes y clubes. El suceso es impresionante, dejando en el disco 27 temas, comenzando por "Indiferencia", el 4 de enero de 1938, hermoso tango de Juan Carlos Thorry y Rodolfo Biagi, finalizando esta etapa el 22 de diciembre de 1939 con "Trago amargo" (de Rafael Iriarte y Julio Navarrine).

La relación del cantor con “El Rey del compás” tuvo varias etapas, que se prolongan hasta el año 1975. La segunda de ellas comienza en 1944 y va hasta 1957, es la más prolongada, y también la más exitosa. La orquesta es una tromba y el cantor no le va en zaga. La calidad de los temas es muy dispar y el repertorio apuntaba al éxito comercial y no al logro artístico.

No obstante lo expresado algunos temas son antológicos: "Este carnaval" (de Luis y Miguel Caruso), "Paciencia" (de D'Arienzo y Francisco Gorrindo) y la singular versión de "Esta noche me emborracho" (de Enrique Santos Discepolo) son pruebas de esta aseveración.

El otro cantor de la orquesta era Armando Laborde que, por su estilo y características vocales era un ideal complemento al trabajo de Echagüe.

En 1968 comienza la tercera y última etapa con el maestro D'Arienzo, viaja a Japón y obtiene un extraordinario éxito. Lo curioso de la anécdota es que la orquesta viaja sola, sin su director que era fóbico a los aviones.

Los tiempos habían cambiado, el deterioro artístico era evidente, pero los fanáticos seguían fieles al ritmo y a la voz del famoso rubro. De esta época rescato el tango "Mala suerte" (de Francisco Lomuto y Francisco Gorrindo) grabado el 11 de diciembre de 1974, y "Vamos Topo todavía", dedicado al jockey uruguayo Vilmar Sanguinetti, del 31 de enero de 1975, es decir un año antes del fallecimiento de D'Arienzo y la última del binomio.

Alberto Echagüe fue un viajero incansable, recorrió toda América y Estados Unidos, donde estuvo en cinco oportunidades.

Es autor de los tangos "Gladiolo", "Tus cartas cómo tardan" y "La tango", todos ellos con música de Carlos Lázzari; "Alias Orquídea", con el productor televisivo Alfredo Gago y "Porque tú me lo pides", con Enrique Alessio.

HECTOR MAURE: Su línea interpretativa era dramática y al mismo tiempo melódica. Una voz particular, de registro barítono atenorado, agradable timbre y clara dicción, voz potente, melodiosa y afinada, de corte gardeliano.

Nació en el barrio de Palermo. Tenía un físico llamativo y le gustaban los deportes. Los guantes los practicaba en el Boxing Club Colegiales, que quedaba muy cerca de su casa.

Desde 1933 a 1937, los pocos pesos que ganaba los hizo boxeando, hasta que un golpe lo hizo abandonar la actividad para dedicarse solamente el canto.

En 1936, por gestión de unos amigos, se presentó en el café "Río De La Plata", que quedaba frente al monumento al Cid Campeador, en la esquina de las avenidas Ángel Gallardo y Honorio Pueyrredón. Allí debutó usando el nombre Tito Falivene y estuvo actuando durante tres meses. Posteriormente cantó en un festival, que se desarrolló en el cine Argentino del barrio de Palermo, acompañado por las guitarras de Osvaldo Avena, Pablo Rechia y Antonio Ianigro.

En 1937, tiene la suerte de ser acompañado por la orquesta de Anselmo Aieta, en un local dentro de la Exposición Rural, en el predio que actualmente existe frente a Plaza Italia en Palermo.

En ese mismo año, continúa su carrera con la Orquesta Característica Porteña, dirigida por Dante Liguori. Al poco tiempo, participa del segundo concurso auspiciado por el jabón "Puloil", que se desarrollaba en Radio Belgrano y tenía 5000 inscriptos, de los cuales se seleccionaban las diez voces nuevas del año 1938. El concurso anterior lo había ganado el cantor Hugo Gutiérrez, siendo el segundo premio para Andrés Falgás.

La elección se definía con el voto de los oyentes que superaron los 200.000. A los participantes los acompañaban la orquesta de Juan Canaro y las guitarras de Vila, Ciaccio y Cortese.

Nuestro joven aspirante se presentó como Vicente Falivene y cantó dos tangos: "Lo han visto con otra" y "Confesión"; finalmente resultó ganador. El premio consistía en seis meses de actuación a 500 pesos por mes.

Como dato curioso, del resto de los seleccionados, sólo podemos destacar a Chola Luna y en un plano menor a Laurita Esquivel. El resto no trascendió.

Hasta el año 1940 actúa en varias emisoras y luego se emplea en la bodega "La Superiora". En ese momento, disminuyen sus actuaciones por un breve período, donde podemos destacar su actuación, durante 15 días, junto a la orquesta de Alberto Pugliese (hermano de Osvaldo Pugliese).

A raíz del retiro del cantor Carlos Casares de la orquesta de Juan D'Arienzo, el director inicia una búsqueda para su reemplazo. La prueba se hizo en la sala "B" de Radio El Mundo, donde concurrieron numerosos aspirantes. Casi al final, le tocó el turno a nuestro cantor y, acompañado al piano por Fulvio Salamanca, ya cansado de tanto trajín, cantó el tango de Pedro Maffia y Celedonio Flores "La mariposa". Fulvio cansado al escucharlo se reanimó y miró hacia arriba, donde estaba D'Arienzo, entonces alentó al muchacho: «¡Dale pibe, que ya te compraste al maestro!».

Como era de suponer, el debut se produciría en el reducto habitual del director, el cabaret "Chantecler". En esa oportunidad comienza a utilizar su nombre artístico, Héctor, por Héctor Varela, primer bandoneón y arreglador de la orquesta y Mauré, pensando en la esposa de D'Arienzo, que se apellidaba Maure, sólo le agregó el acento.

El 12 de diciembre de 1940 hace su debut en el disco con el vals de Juan Carlos Gravis "Flor de mal", del otro lado "Esclavas blancas" de Horacio Pettorossi, cantado por Alberto Reynal. Su última grabación con D'Arienzo fue el 21 de julio de 1944, con el tango "Amarras" (de Carlos Marchisio y Carmelo Santiago), fueron en total 50 registros.

El primero de enero de 1945 comienza su labor como solista, actuando en Radio Belgrano, con orquesta propia dirigida por el bandoneonista Alberto Cima.

También actuó con los conjuntos de guitarras de José Canet y de Roberto Grela.

Su éxito era muy grande y prácticamente no hubo día que no tuviera trabajo, se presentó en todos los pueblos y también en Uruguay. A fines de 1949 es tentado por Juan Canaro y se embarca rumbo a Francia. Pero las desavenencias con el director llegaron antes que el debut. Regresó frustrado, pero con el saldo positivo de haber tomado unas clases con Andrés Huc Santana, que era el primer bajo de la Opera de París.

Se casó en 1953 con Susana Esther Bassini. Vivió en nuestra capital y unos años más tarde adquirió su casa propia en la ciudad de Ituzaingó (a unos 22 kilómetros del centro de Buenos Aires). Fue padre de tres hijas.

En septiembre de 1955, a raíz de la caída del gobierno del General Perón, del cual era adherente, fue marginado de todas las radios.

En 1960 comienza lentamente a desaparecer el tango de la radio y la televisión, las empresas son tentadas a dar paso a nuevos ritmos. De tantos sitios donde Mauré se presentó en ese entonces debemos recordar "El Rincón de los Artistas" de los hermanos Forastieri, reducto que defendió hasta las últimas consecuencias la difusión del tango y, donde además, Héctor Mauré debutara el 7 de noviembre de 1965 y fuera artista exclusivo hasta el 9 de mayo de 1976.

Tres días más tarde, imprevistamente, en su casa, un infarto al miocardio ponía fin a su existencia.

Dejó 293 grabaciones para los sellos Víctor, Orfeo, Columbia y Music Hall.

Además de los músicos ya mencionados, fue acompañado por las orquestas de Carlos Demaría, Juan Sánchez Gorio, Héctor Varela, Lito Escarso, Jorge Dragone, Leopoldo Federico y también un conjunto propio dirigido por Pascual Elía. En muchos casos ni figuraba el nombre de la orquesta en el disco, tal el caso de Héctor Varela que lo acompañó con un sexteto.

Como autor y compositor registró en SADAIC 26 temas, uno de ellos, el tango "Oro y diamantes", fue grabado por Juan D'Arienzo.

Como dato simpático y curioso, recordemos que su primer representante artístico fue el famoso comediante Fidel Pintos.

Sus interpretaciones de los tangos "Amarras", "Cicatrices" y "Cosas olvidadas" están impresas en la antología del mejor tango, por su voz cálida, su espíritu gardeliano y su impronta de porteño cabal.

HERNAN SALINAS: Fue un cantor que transmitió e interpretó con una brillante sonoridad. Poseía un registro de barítono bien definido y una sensibilidad gardeliana, que me hacen pensar que, junto a Rubén Juárez y Hugo Marcel, formó parte de la mejor trilogía vocal producida después de 1960.

Nació en la localidad de Quitilipi, en la provincia del Chaco, en el noreste de Argentina. A los nueve años de edad sus padres se radicaron en la Provincia de Buenos Aires, en La Tablada, muy cerca de la Capital.

Ya con 17 años, comenzó a cantar en las cantinas, en espectáculos barriales y, a mediados de 1975, participó en el concurso organizado por Canal 9 de televisión, en el programa "Grandes valores del tango", donde resultó ganador de una ronda.

Al año siguiente, a través de distintas recomendaciones, hizo una prueba en el sello Odeon ante el director artístico Esteban Decoral Toselli, que en ese momento había decidido darle un nuevo impulso al tango, en especial, a jóvenes intérpretes. En octubre de 1976, se realizó en Buenos Aires el Festival OTI de la canción y Odeon participó con Hernán Salinas, quien ya había adoptado su nombre artístico para no ser confundido con el ya retirado Roberto "Cholo" Aguirre.

En el certamen contó con el acompañamiento de Carlos García en los temas "Duende callejero" y "Rosas de ilusión" que fueron el contenido de su primer disco simple. En 1977 registró un larga duración llamado "Tango mío", siempre con arreglos y dirección de Carlos García. También, fue contratado por Canal 7 para participar en el programa "Raíz y canto", conducido por Antonio Carrizo. Posteriormente, actuó como solista en "Grandes valores del tango".

En 1980, grabó su segundo larga duración, "Juventud y Personalidad", acompañado por la orquesta de Armando Pontier, destacándose las versiones de "Desvelo", "Íntimas", "Las 5 en punto", de Pedro B. Pérez y "Sombra mía", de José Oliveira.

Durante ese año, la Banda de la Armada Argentina alquiló los estudios de EMI-Odeon, para grabar un disco con marchas patrióticas. El director le solicitó a Coral Toselli los servicios de algún cantante de la compañía y este recomendó a Hernán, quien resultó la voz de la Marcha Oficial del Mundial de Fútbol de 1978.

El año 1980 fue muy importante en su carrera porque ingresó a la recién fundada Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por los maestros Carlos García y Raúl Garello y en la que continuaría hasta su muerte, durante 23 años.

En 1981, grabó otro disco: "Esas cosas de mi barrio", secundado por la orquesta de Osvaldo Tarantino. Al año siguiente, una nueva satisfacción, el maestro Osvaldo Pugliese lo invitó a grabar con su orquesta el tango "Contame una historia" y, para el sello C.B.S., otro maestro, Alfredo De Angelis, hizo lo mismo para grabar el vals "Tengo mil novias".

En 1987, es requerido por Daniel Piazzolla a pedido de su padre, para actuar en Francia en la Operita "Maria de Buenos Aires", de Astor y Horacio Ferrer. El éxito fue tal, que Piazzolla y todo su elenco permanecieron dos años en Europa.

Al regreso, volvió a grabar. En esta oportunidad, dos discos: uno con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, para el sello Melopea, en vivo, y otro, para RCA-Victor, con la orquesta de Saúl Cosentino.

Fue uno de los cantores que más ha viajado. Estuvo varias veces en Japón con la Orquesta del Tango de Buenos Aires. También, con Mauricio Marcelli, en Estados Unidos, Holanda, Francia y otros países. En 1999, viajó a Noruega, invitado para cantar en cuatro conciertos, con la filarmónica de Oslo.

Falleció a raíz de una enfermedad pulmonar, recién cumplidos los 47 años, dejándonos el recuerdo de su hombría de bien y su arte.

JULIO PANE: Representante genuino del expresionismo en el bandoneón que hiciera escuela Pedro Laurenz, es un alarde de sobria virtuosidad interpretativa, sin estridencias ni malabares, donde confluyen el buen gusto y la excelencia conceptual del mejor tango.

Pero el fraseo de su bandoneón recorre variados caminos, que al transitarlos, nos ofrecen una infinidad de climas donde el sentimiento del artista combina las delicadas formas de Pedro Maffia con la pereza rezongona de Aníbal Troilo y el vigor contemporáneo de Astor Piazzolla.

Su dominio absoluto del instrumento y la elección del repertorio, manifiestan las exigencias que impone su propuesta, que se traducen también en el talento sugerente de sus arreglos y orquestaciones. Nació en el barrio del Abasto,

OSVALDO RIBO: Un artista que trabajo su voz, la educó y que aún nos sigue deleitando con su fraseo delicado y su cálido timbre. Pertenece a una generación de cantores que disfrutó el final de los 40, pero que luego tuvo que luchar por mantener vivo el tango del 60 en adelante.

Nació en Victoria, provincia de Entre Ríos. Su vocación por la música y el canto despertó tempranamente.

Hacia 1944 actúa con la orquesta de Alfredo Gobbi utilizando el seudónimo Julio Lucero en el cabaret "Sans Souci".

uando el cantor Enrique Campos se va de la orquesta de Ricardo Tanturi, el director comienza a probar una importante cantidad de postulantes. Tanturi buscaba voces con personalidad y por ese motivo elige la de Andrés Osuna. A raíz de un concurso propuesto por el auspiciante del programa radial donde actuaba Tanturi, los oyentes proponen el nombre artístico del cantante recién incorporado. Así surge su seudónimo Osvaldo Ribó.

Su primera grabación fue a dúo con Roberto Videla, el 16 de agosto de 1946, el vals "Amores de estudiante", dejando registrados 14 temas con Tanturi. Su gran éxito fue y, sigue siendo, el tango "Papel picado", de Cátulo Castillo y José González Castillo.

En 1954 ingresa a la orquesta de Lorenzo Barbero y graba dos tangos: "Noche de locura" (23/7/1954) y "No quiero verte llorar" (20/5/1955).

En 1960 se vincula al bandoneonista Ángel Domínguez y graba "Aquel nocturno" con la orquesta de Héctor Gondre, el bandoneonista de Ricardo Tanturi.

Después pasó a la orquesta de Mariano Mores, con quien tuvo una mala experiencia, según sus propias palabras, y actuó en televisión.

Como dato curioso se puede señalar que Ribó tiene dos hijos, un varón y una mujer, esta última, la actriz Olivia Hussey, la Julieta de la película "Romeo y Julieta" del director italiano Franco Zefirelli.

Osvaldo Ribó es un hombre de largas e interesantes reflexiones, de una simpatía natural y una personalidad delicada, amante de relatar historias graciosas hilvanadas una tras otra. En resumen, una persona simple y sencilla con una voz educada y diáfana que le permitió seguir trabajando permanentemente.

Pepito Avellaneda

Bailarín
(30 de noviembre de 1930 - 29 de abril de 1996)
Nombre real: José Domingo Monteleone

.

Yo empecé a bailar a los doce años en unos Carnavales en Avellaneda… Soy descendiente de italiano y español. Iba a bailar en el Salón Duca, en el año 40, 45, 46. Empecé a bailar, me tiré a bailar. En el 45 di la primera exhibición: fue en el Teatro Roma de Avellaneda. Yo tenía quince años. Bailé con la hija de Royuelo, un kinesiólogo de Independiente…

El baile para mí es todo, yo me alimento. Yo bailo y me alimento. Yo tenía muchos contratos, por ejemplo en las provincias: Salta, Córdoba, Tucumán. Y yo, aunque no me dieran nada, yo bailaba porque lo sentía. O sea que hacía lo que a mí me gustaba y me pagaban encima. Eso es hermoso. O sea que yo me alimento con el tango, me gusta dar clase. Me paso todo el día dando clase. En Europa me quieren mucho. Tal es así que recibo cartas, recibo invitaciones, es muy lindo…

Y aprendí solo. Fue salir, hacer un paso, otro paso. Y ya me tiré. Después, estaban las prácticas en los clubes, entre hombres. O sea, yo te llevaba a vos, vos me llevabas a mí: o sea, se aprendía a guiar una mujer. Eso para bailar el domingo, el sábado. Practicábamos para crear algunos pasos. No había mujeres en las prácticas. Era sólo entre hombres. Lo practicábamos para bailar con la novia, con la mujer. Es más fácil bailar con una mujer. Hay hombres que bailan como mujer. Muy bien. Y había alguno que hacía de mujer para saber qué hacía la mujer. Si sabés llevar a un hombre es más fácil llevar a una mujer. La mujer aprende mucho más rápido que el hombre. Porque el hombre tiene que saber guiar un determinado paso, pensar en el paso, cómo guiarla. Y eso es difícil. Ahora si hacen una coreografía, ya no es lo mismo. Ya es una cosa de utilería. Pero el milonguero tiene que saber llevar. Y hay muchos que bailan llevando. Hay otros que bailan por computadora. O sea, una coreografía, y chau. Pero van a un salón y no saben bailar. Eso pasa con muchos bailarines. Profesionales. Que ahora yo los veo mucho en las milongas para ambientarse, cómo es la milonga y cómo se debe guiar a la mujer en determinado paso…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario