jueves, 10 de enero de 2013

La dupla Cibrián-Mahler reestrenó el musical “El jorobado de París” en el Teatro San Martín



Los productores de la obra decidieron celebrar el 20º aniversario de su estreno en Buenos Aires con una nueva reposición de esta aclamada y exitosa pieza. Con música original de Ángel Mahler; y libro, letras y dirección general de Pepe Cibrián Campoy, en esta oportunidad, el musical se presenta de martes (día de entradas populares) a domingos, a partir del 9 de enero en el Teatro Presidente Alvear (Av. Corrientes 1659) del Complejo Teatral de Buenos Aires.
Son más de 20 artistas sobre el escenario, además de una exquisita orquesta, (todos ellos talentos nacionales), quienes personifican y musicalizan la maravillosa y triste historia de “El jorobado de París”.  La misma es una adaptación de la novela “Nuestra Señora de París” que escribió Víctor Hugo en 1831 y que ha sido representada en Argentina en forma intermitente desde su primera presentación en el Estadio Luna Park en 1993.
En ese entonces, la puesta y producción de este espectáculo fue todo un riesgo económico; hoy, la reposición de esta obra, no es sólo la celebración de un éxito comercial sino también, la representación de un clásico de nuestro patrimonio teatral.
Muchos conocen la escalofriante leyenda del jorobado Quasimodo (Nacho Mintz), quien a causa de su “fealdad” es aconsejado por su protector, el  archidiácono Claudio Frollo (Diego Duarte Conde), a vivir oculto en el campanario de la Catedral de París. Su escaso contacto con el mundo exterior no le impide al joven ser el objeto favorito de burlas por parte de la sociedad francesa. Quasimodo es observado como un monstruo, un ser deforme y anormal, producto de la maldad, y por lo tanto, condenado al sufrimiento, el castigo y la soledad.   
Pronto aparecerán la bella gitana Esmeralda (Florencia Spinelli), -quien se conmueve y se apiada de él-, y junto con ella, un puñado de hombres enamorados que buscan y se enfrentan por su  ansiado amor. Hasta el mismísimo sacerdote Claudio Frollo, sin duda el personaje más complejo y temerario de la trama, cae rendido a su hermosura. Y es este deseo prohibido y profundamente violento, (mucho más que el enamoramiento de Quasimodo), el que mueve los hilos de la historia y enreda a los personajes en un laberinto sin salida, que los condena a un destino trágico e inevitable.
La historia aborda temas simples y mundanos como lo son la belleza, el amor prohibido, la discriminación, la soledad, la traición y los sueños de libertad. El sufrimiento del dolor, la angustia y la injusticia se saborean a lo largo de todo el repertorio, que al mismo tiempo reflexiona y pondera la esperanza, la belleza interior y la bondad como los valores fundamentales de la vida.
Ya lejos de la Paris renancentista y del contexto social en que se desarrollan los personajes de esta pieza, aún así, seguimos viviendo en un mundo rodeado y dominado por las apariencias y la frialdad. Es por eso que "El jorobado de París” resulta un mensaje brutal y hermoso, (al igual que las características contradictorias de su principal protagonista) para las formas sociales y las relaciones humanas que aún hoy compartimos y edificamos desde nuestra sencilla cotidianeidad.

Viviana Cipolla
Corresponsal de Espectáculos “La fama es puro cuento”
Enero 2013

jueves, 20 de diciembre de 2012

“El ministro”: viaje al interior de la vida política


“L’exercice de l’État” es el  título original de esta película francesa que en nuestro país llegó a los cines con el nombre de “El ministro”. Dirigida por el Pierre Schöller y  producida por los hermanos Dardenne, este thriller político se adhiere a la temática y a la filmografía de este realizador, cuyos últimos trabajos lo consagraron como gran promesa del cine europeo.
Entre los actores que conforman el elenco, se destacan  Oliver Gourmet (en el su rol protagónico, como Bertrand  Saint – Jean, Ministro de Transporte),  Michel Blanc (Gilles, en su función de Secretario del Ministerio) y Zabou Breitman (Pauline, como la Directora de Comunicaciones). En este tipo de filmes, donde los guiones son muy dialogados y las reflexiones e ideas se disparan en un abrir y cerrar de ojos, la calidad de las actuaciones resultan fundamentales para destacar la labor de los realizadores y consolidar el valor de la pieza.
Con respecto a la trama, nuestro ingreso a la historia es a través de una pesadilla erótica del Ministro de Transporte de Francia, Bertrand  Saint – Jean. Una mujer camina desnuda por los pasillos de una oficina y luego se introduce por la boca de un cocodrilo. Esta metáfora del poder, que se narra como un sueño, refiere en parte, a todo aquello que está por venir.
Tras ser informado en plena madrugada que un micro escolar ha caído por un acantilado, el Ministro se presenta inmediatamente en el lugar de los hechos, para conocer las circunstancias y responder las demandas de la prensa.  Muy conmocionado por la muerte de las víctimas, el funcionario debe dejar atrás el ardor de los sentimientos, y enfrentar una serie de presiones y movimientos políticos que le ayuden a conservar sus redes de poder y permanecer en el cargo.
Luego del trágico accidente, el ministro Saint – Jean, es empujado a privatizar las carreteras, a lo que él se rehúsa completamente;  y lejos de recibir el apoyo de los miembros del gabinete, se ve traicionado y presionado por posturas disidentes que lo obligan a tomar decisiones inmediatas, en un ajetreo de luchas de poder, estrategias opositoras y condicionamientos económicos.
De alguna manera, “El ministro” es una mirada por la vida interior del mundillo de la política, una observación profunda, pero jamás exhaustiva, de unos pocos días, en la vida de un funcionario público, que entre tejes y manejes, reuniones y conferencias de prensa, intenta resolver y salir airoso de un caso concreto y particular en la administración pública de un país.
Detrás de su imponente figura de Estado, se encuentra una vida personal y familiar fragilizada, bruscamente absorbida por sus obligaciones laborales; las cuales llevan a reflexionar al funcionario acerca de la contradicción de tener un celular con “cuatro mil contactos y ni un amigo”, pero sin embargo, no detenerse a pensar un minuto el por qué de su desconocimiento del viaje de su hija a Egipto.

Viviana Cipolla
Corresponsal Espectáculos- “La fama es puro cuento"
Diciembre 2012

jueves, 6 de diciembre de 2012

Romance a bordo, en un guión que va camino al naufragio



“Amor a mares” es una comedia de enredos argentina protagonizada por Luciano Castro y Paula Morales. Además cuenta con las participaciones especiales de Gabriel “Puma” Goity, Miguel Ángel Rodríguez, Agustina Córdova, Nacho Gadano y Luisa Kuliok.

Dirigida por Ezequiel Crupnicoff, la película se centra en la historia de Javier (Castro), un escritor que está atravesando una crisis creativa porque su mujer lo abandonó debido a su obsesión por el trabajo. Se siente un fracasado y su enojo con la vida es inmenso. Mientras tanto, su editor (Rodríguez) lo apura para que presente un nuevo libro y retome su camino como joven promesa de la literatura.  Mediante una propuesta falsa, lo empuja a embarcarse en un lujoso crucero en busca de nuevas historias que lo ayuden a estimular su inspiración. El desarrollo del guión se basa en las situaciones que se suceden a bordo, a partir de la observación que Javier ejerce sobre los comportamientos de un matrimonio joven (Morales y Gadano), que a primera vista parecen una pareja perfecta y feliz, pero con el correr de los días irán descubriendo sus debilidades y secretos.

La trama es tan simple como estereotipada. Los personajes no sorprenden y los espectadores pueden adivinar los desenlaces en la medida que se desarrollan las situaciones. Afortunadamente, aparece “Larry”, el personaje que interpreta el “puma” Goity, siempre fiel y exitoso en papeles de carácter cómico y chabacano, quien por lo menos, le suma un poco de humor a la historia y logra “robarle” alguna sonrisa al público a fuerza de simpatía y gags reiterativos.

No pasa lo mismo con los otros personajes, incluso con el protagonista central, su interpretación es algo vacía y sus líneas no fluyen con naturalidad. Aunque el problema no está en el trabajo de los actores en sí, sino en el propio hilo de la trama, que se nutre de situaciones poco felices, con chistes y momentos muy trillados, incluso en el drama  amoroso. El film, que podría inscribirse dentro del género de comedia romántica, se torna iluso y demasiado obvio, no sólo por su final, sino por el giro de los personajes.

Aunque el cliché es una resolución muy común en las comedias del género, y las grandes y memorables producciones de Hollywood se especializan en la utilización de este recurso, en “Amor a mares” el resultado final es el de una pieza que deja al espectador con gusto a poco y pensando que sólo se trata de una historia más. Lo que de todas formas no significa que no pueda dársele una oportunidad a esta película que ofrece un hermoso paisaje marítimo y muestra desde adentro los lujos y divertimentos de un viaje en crucero.

El producto podría casi entenderse como una publicidad encubierta. Si así lo fuera, sería un ostentoso trabajo audiovisual contextualizado por una diversidad de anécdotas un poco tontas, personajes malamente estereotipados y un guión que, sin relatar la historia de un naufragio, revela minuto a minuto las razones del por qué de su cataclismo de ideas.


Viviana Cipolla
Corresponsal Espectáculos – “La fama es puro cuento”
Diciembre 2012