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martes, 29 de enero de 2013

“Dorian Gray, el Retrato”: el precio de la juventud inmortal


Gentileza de Patricia Brañeiro - Prensa

Los productores musicales Pepe Cibrian – Campoy y Ángel Mahler, reestrenaron el 16 de enero en la calle Corrientes el exitoso musical “Dorian Gray, el Retrato”. Protagonizada por Juan Rodó, esta puesta de la célebre novela del escritor irlandés Oscar Wilde, se presenta en el Teatro Lola Membrives (Av. Corrientes 1280) de miércoles a domingo, por sólo 12 únicas semanas. Los viernes también ofrecen una función a las 15.30 horas, (al estilo Broadway), con entradas a precios populares. 
Con libro y letras, puesta en escena y coreografía de Pepe Cibrián Campoy; y música original, orquestaciones y dirección musical de Ángel Mahler, la obra es una extraordinaria interpretación, (con algunas libertades autorales), de esta historia maravillosa que, aunque publicada en 1890, se adapta excepcionalmente a los tiempos actuales.
Gentileza de Patricia Brañeiro - Prensa
Los artistas que se destacan en el escenario en los personajes principales son: Luna Pérez Lening, como la bella e inocente Sibyl Vane; Gastón Avendaño, en el papel del astuto Lord Henry Wotton; y Diego Rodríguez,  como Basil, el  pintor y autor del controversial retrato. Sus interpretaciones son realmente potentes y sobre su talento se sostienen las bases de un gran futuro en la escena musical. 
Asimismo, es necesario subrayar que tanto la escenografía, el vestuario, la iluminación y los efectos especiales son parte substancial y protagonista, que hacen a la maravilla de esta fantástica historia. Los integrantes de la orquesta (con el propio Mahler a la cabeza), tocan  en el escenario y son también parte de la escena. Así la música envuelve el relato y lo transforma en una experiencia inolvidable.
Muchos conocen las cualidades del legendario personaje de Dorian Gray, (interpretado con altura por Juan Rodó, artista fetiche de la dupla productora). Además de ser un joven alto, hermoso, aristocrático e inteligente; la ambición, la soberbia y el orgullo son parte de la personalidad de Dorian.  Su fanatismo por los valores estéticos y obsesión por la eterna juventud, lo llevarán a emprender un camino siniestro y doloroso del que nunca podrá escapar. La hermosura y lozanía de su cuerpo se vuelven la condena de su conciencia.  Tras un pacto irreversible, su retrato, fiel reflejo de su alma, expresará la oscuridad, los pecados y las culpas de su corazón.  Su cuerpo, cual jaula de oro, se tornará el recipiente impoluto de un espíritu lleno de angustias y remordimientos.
La historia de Dorian Gray nos invita a reflexionar sobre los valores de la belleza, el arte, la juventud y la moral. Asimismo la obra observa el otro lado de la exterioridad, aquellas emociones no se ven y que revelan  el sufrimiento y la soledad detrás del narcisismo y la individualidad. En un mundo en el que convivimos a diario con el culto al cuerpo y el sueño de la juventud eterna, nos resulta fundamental acercarnos a la tragedia de este personaje oscuro, pero al mismo tiempo maravilloso, que es esta creación de Oscar Wilde. Y en la voz y personificación de Juan Rodó, su presencia en el escenario se volverá no sólo una experiencia exquisita sino además apasionante.

Viviana Cipolla – Corresponsal Espectáculos 
“La fama es puro cuento” – Enero 2013

jueves, 10 de enero de 2013

La dupla Cibrián-Mahler reestrenó el musical “El jorobado de París” en el Teatro San Martín



Los productores de la obra decidieron celebrar el 20º aniversario de su estreno en Buenos Aires con una nueva reposición de esta aclamada y exitosa pieza. Con música original de Ángel Mahler; y libro, letras y dirección general de Pepe Cibrián Campoy, en esta oportunidad, el musical se presenta de martes (día de entradas populares) a domingos, a partir del 9 de enero en el Teatro Presidente Alvear (Av. Corrientes 1659) del Complejo Teatral de Buenos Aires.
Son más de 20 artistas sobre el escenario, además de una exquisita orquesta, (todos ellos talentos nacionales), quienes personifican y musicalizan la maravillosa y triste historia de “El jorobado de París”.  La misma es una adaptación de la novela “Nuestra Señora de París” que escribió Víctor Hugo en 1831 y que ha sido representada en Argentina en forma intermitente desde su primera presentación en el Estadio Luna Park en 1993.
En ese entonces, la puesta y producción de este espectáculo fue todo un riesgo económico; hoy, la reposición de esta obra, no es sólo la celebración de un éxito comercial sino también, la representación de un clásico de nuestro patrimonio teatral.
Muchos conocen la escalofriante leyenda del jorobado Quasimodo (Nacho Mintz), quien a causa de su “fealdad” es aconsejado por su protector, el  archidiácono Claudio Frollo (Diego Duarte Conde), a vivir oculto en el campanario de la Catedral de París. Su escaso contacto con el mundo exterior no le impide al joven ser el objeto favorito de burlas por parte de la sociedad francesa. Quasimodo es observado como un monstruo, un ser deforme y anormal, producto de la maldad, y por lo tanto, condenado al sufrimiento, el castigo y la soledad.   
Pronto aparecerán la bella gitana Esmeralda (Florencia Spinelli), -quien se conmueve y se apiada de él-, y junto con ella, un puñado de hombres enamorados que buscan y se enfrentan por su  ansiado amor. Hasta el mismísimo sacerdote Claudio Frollo, sin duda el personaje más complejo y temerario de la trama, cae rendido a su hermosura. Y es este deseo prohibido y profundamente violento, (mucho más que el enamoramiento de Quasimodo), el que mueve los hilos de la historia y enreda a los personajes en un laberinto sin salida, que los condena a un destino trágico e inevitable.
La historia aborda temas simples y mundanos como lo son la belleza, el amor prohibido, la discriminación, la soledad, la traición y los sueños de libertad. El sufrimiento del dolor, la angustia y la injusticia se saborean a lo largo de todo el repertorio, que al mismo tiempo reflexiona y pondera la esperanza, la belleza interior y la bondad como los valores fundamentales de la vida.
Ya lejos de la Paris renancentista y del contexto social en que se desarrollan los personajes de esta pieza, aún así, seguimos viviendo en un mundo rodeado y dominado por las apariencias y la frialdad. Es por eso que "El jorobado de París” resulta un mensaje brutal y hermoso, (al igual que las características contradictorias de su principal protagonista) para las formas sociales y las relaciones humanas que aún hoy compartimos y edificamos desde nuestra sencilla cotidianeidad.

Viviana Cipolla
Corresponsal de Espectáculos “La fama es puro cuento”
Enero 2013