La película es una co-producción
argentino alemana, dirigida y escrita por Jeanine Meerapfel, una cineasta
nacida en Alemania que vivió algunos años de su infancia en nuestro país. De
allí, en parte, surgen las bases argumentales de esta pieza, aunque su
directora se encargó de aclarar que la trama no es un reflejo fiel de su propia
biografía.
La bella Celeste Cid y el actor
alemán Max Riemelt son los jóvenes protagonistas y su historia romántica, es el
principal móvil de esta película. El film cuenta también con las
participaciones especiales de Jean Pierre Noher, Daniel Fanego, Carlos Kaspar y
Adriana Aizemberg.
Muchas son las temáticas y
propósitos que se presentan en “El amigo
alemán”, quizás ese sea su principal pecado, tratar numerosos tópicos sin
terminar de profundizar en ninguno. El
romance entre Sulamit (Celeste Cid) y
Friedrich (Max Riemelt) transita el desarrollo del relato, la cual se encuentra
obstaculizada por un vaivén de idas y venidas como resultado de conflictos
familiares, viajes al exterior, proyectos frustrados, desencuentros y sucesos
verídicos de la historia nacional e internacional.
En principio, la película nos
ubica en un barrio acomodado de Buenos Aires a mediados de los años 50. Siendo
los protagonistas casi niños, sus vidas se mueven aún a la par de las
decisiones de los adultos. Sulamit, una joven de familia judía-alemana y
Friedrich, un argentino descendiente de alemanes, son vecinos y gustan de
compartir tiempo juntos. El paso de los años los llevarán a abrir los ojos al
mundo y a descubrir verdades e injusticias que los marcarán de por vida.
La caída del gobierno peronista,
los totalitarismos, el sometimiento de la religión judía, los movimientos
universitarios, la dictadura latinoamericana y los desaparecidos, son algunas de las problemáticas que se presentan
en el film. Un argumento complejo y vasto, por el que se harán camino las
angustias, los sueños y el romance.
No sorprende que el universo de
los intelectuales y el idealismo de la revolución se encuentren inmersos en las
ilusiones de una juventud acomodada, que puede darse el lujo que luchar por la
liberación de otros, sin terminar nunca de resolver sus propios conflictos.
Respecto al trabajo de los
artistas, Celeste Cid se destaca por belleza y espontaneidad, en torno a un
guión demasiado pretencioso. Muy interesante la interpretación de los actores
argentinos del idioma alemán, que se alterna con el castellano. Sin embargo, en
algunos pasajes se evidencia un mal trabajo del doblaje y se entorpece la
fluidez de los diálogos.
“El amigo alemán” trata de un amor intelectual que se hace lugar en
medio de los conflictos. Un romance que se consolida con los años y la
distancia y se alimenta de los sueños y las frustraciones de una relación
desencontrada e imperfecta; y por eso mismo, al igual que los sentimientos
verdaderos, resulta mucho más realista y sincera.
Viviana Cipolla
Corresponsal
Espectáculos – LU3 AM 1080
“La fama es puro cuento”
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Octubre 2012
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