miércoles, 28 de marzo de 2012

Pagliaro, un Robin Hood a la italiana


Afirmaba que era un defensor de las causas perdidas

Esa voz, por melindrosa y desinhibida, no ha nacido para ser callada, su forma de cantar, tan particular, la voz de tesitura baja y honda, su modo de decir cada canción. Es decir, eso que llaman el estilo. Una mezcla de cigarrillo y sales marinas, con poesía

"Siempre que voy con mi show a algún lado pienso que no irá nadie a verme, ya que no soy mediático, pero evidentemente hay un afecto que se mantiene con el público, que se ha instalado"

La gente que me sigue sabe que puede pasar de la risa a la emoción en pocos segundos. No es difícil desviarse de un camino, dejar de hacer lo que siempre se ha hecho tentado por el dinero o por la fama rápida, pero no es lo mío.

Composiciones como "Las cosas que me alejan de tí", "Amigos míos me enamoré",”la mala reputación” "Todos los barcos", "Yo te nombro" y "Confesiones de un ex", entre otras, quedarán inmortalizadas en su recuerdo.

"En realidad uno canta las canciones que ya la gente eligió y la agendó"

. "Mi padre siempre consideró que yo tenía que ser arquitecto porque yo de chico me inclinaba por el dibujo y él asociaba el dibujo con la arquitectura"

"Yo desemboco en la canción porque vengo de una familia canora porque en Nápoles, que es una ciudad canora, canta todo el mundo y no cantan mal. Mi familia canta todo bien, yo tal vez no sea el mejor de la familia pero soy el más caradura, tal vez el que se animó a cantar en público".

"la música es necesaria, tanto como el aire que respiramos. Yo no me imagino un mundo en silencio".

Carlo Pagliaro, alias Gian Franco Pagliaro, hijo de Francisco y Anna, nace en Nápoles un23 de julio y lo bautizan el 26 de julio, 3 días después. Sigue siendo del signo de Leo.

A la edad de 6 años la familia se muda Bagnoli, a media hora de Nápoles, una localidad balnearia donde el pequeño Carlo inicia sus estudios primarios en una escuela de monjas.

Es el primero de 4 hijos, Antonio, Annamaría ySonya son sus hermanos.

Carlo o Gian Franco manifiesta tempranamente sus inclinaciones artísticas. Le gusta mucho el dibujo y dibuja bastante bien. En el colegio es popular, los compañeros le piden dibujos que él entrega a cambio de lapiceras, cuadernos y bolitas. Tiene oído musical. En la familia hay un tío tenor y el canto, la música, es como la pasta y la pizza, cosa de todos los días.

Se cantan arias y canzonettas. Tosca, La Boheme, La Traviata, Cavallería Rusticana, I pagliacci, O sole mio, Torna a Surriento, los nombres de Puccini, Verdi, Mascagni son parte del aire familiar que respira Gian Franco.

Papá y Mamá tienen previsto para el pequeño Carlo un futuro de arquitectura. Lo ven dibujar asiduamente y relacionan esa habilidad con el diseño de palacios y castillos. Gian Franco con el tiempo potencia su inclinación hacia las artes. Le interesa el cine, la poesía, descubre el Renacimiento, la arquitectura de Nápoles, una ciudad rica en monumentos, iglesias, edificios de variados estilos arquitectónicos.

Sin embargo todo ese futuro y los planes previstos para alcanzarlo zarpan un día a bordo del Conte Grande, un trasatlántico mítico en la historia de la emigración, hacia otrastierras. Primer escala, Brasil, 2 años de residencia. Segundo escala, Buenos Aires. La estadía argentina que en un principio iba a durar el tiempo necesario para que papá Francisco encuentre su ”América”, se prolonga para siempre.

En la Argentina Gian Franco retoma los estudios. Lo hace en forma privada a la usanza de las antiguas y nobles familias. En efecto tiene un profesor particular, casi un preceptor. Va todos las mañanas a estudiar a la casa del“Professor Ginobili”, licenciado en lengua italiana, literatura latina, griega, en filosofía y en historia del arte. Además es pintor y periodista. Un humanista con todas las cartas en regla para transferir conocimiento a cualquiera que tuviese inquietud. Gian Franco las tiene. Es curioso, lee aLeopardi, Carducci, Manzoni, Pavese, indaga sobre los Etruscos y escribe poemas en italiano, sonetos, que le publica IL Giornale D’ Italia.

El profesor Ginobili lo lleva de la mano por los caminos de la filosofía, el arte y la literatura. Ese encuentro lo marca profundamente.

En una familia napolitana no es raro que cante toda la familia y bien. En Nápoles o en Buenos Aires o en Toronto, ese pasado de canzonettas está siempre presente. En casa la madre canta mientras plancha, mientras cocina el famoso ragú, el estofado más perfumado del mundo, según los napolitanos, canta el papá “Una furtiva lacrima”, cantan los hermanos y canta Gian Franco. El canto es para los napolitanos lo que la salsa y el bolero son para los cubanos. Gian Franco también canta entre amigos, en reuniones, en fiestas. Le dicen que tiene buena voz, tal vez un poco ronca, hasta que un día se anima a cantar en público acompañado por una orquesta. Recibe aplausos, apoyo, aliento. Fantasea con meterse en el canto.

Lo que fantasea se vuelve realidad. Un amigo le consigue un contrato en un piano bar, 1966. Otro amigo le consigue un contacto en la televisión y otro le presenta a un personaje de la radio muy influyente.

En 1967, el cantautor italiano Luigi Tenco se suicida durante el Festival de San Remo. Participaba con una canción “CIAO AMORE CIAO”. Le proponen a Pagliaro grabar la canción que el malogrado Luigi Tenco no había registrado en los estudios.

En pocas semanas CIAO AMORE CIAO, en la voz de Gian Franco y cantada en italiano, se coloca al tope del ranking.

Lo que viene después podría decirse que es historia sabida. Por las dudas vamos a puntualizar algunos hechos hasta 1976.

En 1968 graba sus primeros temas en castellano: “Otra vez en el mismo bar” y“Este amor”. El disco es muy bien recibido por la crítica y el público. Pagliaro promete. Su voz cautiva. Su acento itálico es “vendedor”.

En 1970 gana el IV Festival de la Canción de Buenos Aires, con “Las cosas que me alejan de ti”.

En 1971, en el mismo Festival, se presenta con otra canción de su autoría, “Yo te nombro”. El tema, que había pasado a la final con el máximo de los votos, es bochado a último momento. Pagliaro no acepta la decisión del jurado y arma un lío, mejor dicho un escándalo de proporciones enormes. Los medios de difusión no le toleran semejante actitud de enfrentamiento y le cuelgan la etiqueta de descontrolado, poco confiable, raro, subversivo, desagradecido y resentido. La Sociedad Argentina de Locutores amenaza con querellarlo por infamia y calumnias. La amenaza no se cumple, tan solo lo silencian en todas las radios.

“Comencé esta carrera con el pie derecho. Luego metí el pie izquierdo, la mano izquierda y la parte izquierda de mi corazón y las cosas ya no fueron las mismas para mí”, declara en una entrevista. Esa parte polémica, crítica y criticada, incorfomista, audaz, lo llevó a Pagliaro a convertirse en el porta estandarte de la canción de protesta en aquellos años de luchas y utopías y en uno delos primeros prohibidos por el gobierno militar y los medios de difusión.. Pensar en voz alta no era conveniente en ese entonces y Gian Franco, no sólo pensaba en voz alta, sino también hablaba y cantaba en voz alta.

En el mismo año, 1971, graba un disco sobre obras de Neruda musicalizadas por él mismo, ya lo había hecho con obras de Almafuerte,Rubén Darío, Bécquer, José Martí.

Para 1974 Gian Franco es un cantautor exitoso a pesar de la censura y un referente y protagonista de la música argentina de esos años que se debatía entre lo comercial y el compromiso.

TODOS LOS BARCOS, VENDRAS CON EL MAR, LAS COSAS QUE ME ALEJAN DE TI, YO TE NOMBRO LIBERTAD, AMIGOS MIOS ME ENAMORE, NO TE VAYAS ENTOCES, LA BALADA DEL BOLUDO son algunos de los temas que le han dado fama y respeto. Artistas como Iva Zannicchi, Nacha Guevara, Leonardo Favio, Sandro, Enrique Guzmán, Héctor Cabrera, Jairo, Wilkyns, Sergio Denis, Sanampay, Los de Siempre, Carlos Torres Vila, Miguel Ángel Robles, La Mona Jiménez, entre otros, han grabado sus canciones. En 1976 su amigo Leonardo Favio lo convence a filmar bajo sus ordenes y al lado deCarlos Monzón, “Soñar Soñar “, hoy por hoy convertida en una película de culto.

1976 fue también el año en que los militares tomaron el poder en la Argentina y nada, pero absolutamente nada, desde ese día, 24 de marzo, fue igual. Se alteraron todos los destinos.“Todos, quien más y quien menos, perdimos lo mejor de nosotros en ese entonces”,escribirá Pagliaro tiempo después.

lunes, 12 de marzo de 2012

Gaby en la cuna de su familia

La cantante bahiense Gaby “La voz sensual del tango” participará del cierre de la 46º Fiesta Nacional del Ajo en la localidad de Médanos el próximo domingo 18 de marzo, jornada en la cual actuarán León Gieco y Daniel “El Negro” Ferreyra, ganador de Talento Argentino, y se coronará a la nueva Reina del Ajo.

“Es un orgullo para mí poder participar de esta fiesta, no sólo por el reconocimiento que implica formar parte de los espectáculos de una Fiesta Nacional con la trayectoria que tiene la del Ajo, sino también por ser Médanos y la zona rural del partido de Villarino el sitio donde nacieron y crecieron varias generaciones de mi familia, incluyendo a mi hermana”, expresó emocionada la cantante. “Hace años que quiero estar en este festejo. Mi mamá, Ana María Diez, fue la séptima reina coronada cuando tenía sólo 14 años por lo que Médanos y su fiesta estuvo siempre entre nuestros recuerdos gratos. El lugar de la infancia, ese tiempo feliz, siempre provoca nostalgia… ¡eso marida bien con el tango!”, agrega risueña la morocha.

El festejo será en el predio Parque Ferroviario, con entrada libre y gratuita. El viernes estará destinado a la juventud, con shows musicales entre los que figura el grupo local De Juan y un show de fuegos artificiales. El sábado será folclórico, con Roxana Carabajal como figura destacada, y el domingo habrá bendición de los frutos, desfile, charlas, muestras, elección de la reina y el cierre musical del “Negro” Ferreira, Gaby que se presentará junto a los bailarines Natalia y Gustavo y León Gieco. Habrá patios de comidas, artesanos, stands y una plaza de juegos para chicos.

“Me han dado un lugar destacado en la grilla de espectáculos, por lo que agradezco a Patricia Cobello, Luis Antoniuk y la comisión organizadora, espero cumplir con sus expectativas y las del público. Confieso que siento mucha responsabilidad por esta actuación; he estado en varias fiestas nacionales e internacionales, sin embargo ésta tiene para mí un valor especial por la carga emotiva que guarda Médanos y su gente para mi familia”, concluyó Gaby.

jueves, 8 de marzo de 2012

GRANDES MUJERES DE LA HISTORIA ARGENTINA


MARIA REMEDIOS DEL VALLE

Era una mujer negra y pobre, pero con espíritu patriótico invaluable, se enlisto en el ejército junto a sus hijos y su marido.

Durante la batalla de Tucumán, María Remedios le pidió aBelgrano que la dejara asistir a los soldados heridos, pero Belgrano negó la petición; sin embargo ella en vez de darse media vuelta y marcharse se escabullo en la batalla para asistir y alentar a los soldados, que no tardaron en llamarla “la madre de la patria”.Belgrano al ver toda esta situación y la valentía de esta desafiante mujer la nombro Capitana de su ejercito.

María Remedios combatió en las batallas de Desaguadero, Salta, Vicapugio y en Ayohuma, en esta última fue herida y tomada prisionera. A pesar de estar herida su fuerza seguía intacta, ayudo a varios oficiales a escapar pero fue descubierta y por nueve días fue azotada públicamente, los látigos no pudieron calmar ha esta aguerrida mujer que logro huir de sus enemigos para continuar luchando por su patria.

Cuando termino la guerra María Remedios se encontraba sola, sus hijos y marido habían muerto en la guerra, lo único que le quedaba era su grado de Capitana otorgado por Belgrano; y así fue como esta mujer valiente que no le tubo miedo a nada y se adentro en el campo de batalla para pelear contra el enemigo, que dejo todo por supatria, quedo en la completa pobreza mendigando por las calles, sin que nadie reconociera que esa loca mendiga era la brava “madre de la patria”, olvidada en un rincón, llena de cicatrices que le recordaban su ardua lucha.

Juan José Viamonte, que por ese entonces era diputado, se cruzo con María Remedios en la plaza de mayo, indignado al ver en la situación que se encontraba aquella noble mujer, solicito en septiembre de 1827 que se le otorgara una pensión por sus servicios de guerra.

Pasado un año del pedido de Viamonte y tras largas discusiones se decide otorgarle un sueldo como Capitana de la infantería, lamentablemente este dictamen nunca se cumplió y María Remedios no cobro ni un centavo.

“La madre de la patria” murió en 1847 en la pobreza y el olvido, sin que quedara ni un solo retrato de esta valiente mujer que soporto, dio todo y peleo por su patria, esa patria que vio constituida y le dio vuelta la cara.

Cecilia grierson

Nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859. Su familia tenia campos en Entre Ríos, pero tras la muerte del padre y debido a la guerra la obligaron a vuelve a Buenos Aires en busca de trabajo. Regresó para ayudar a su madre en la atención de una escuela rural, en la que se desempeñó como maestra, durante tres años.

Ingresa a la Escuela Normal Nº 1, obteniendo el título de Maestra de Grado Primario en 1878. En ese tiempo estaba sumamente preocupada por la enfermedad que padecía su mejor amiga Amelia Kenig, decidió entonces estudiar medicina. Hasta ese momento ninguna mujer argentina había osado ingresar a tal carrera y luego de superar serios obstáculos por su condición de mujer logró graduarse en 1889.

Se graduó el 2 de julio de 1889 en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, a los 30 años. Pero antes de recibirse, en 1886, fundó la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino.

Se inició en el Hospital San Roque (Hoy el Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía) dónde tenía un pequeño consultorio, también funda la Primera Escuela de Enfermeras y la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios.

En 1905 inicia el Instituto Argentino para Ciegos y en 1907 funda la Asociación de Obstetricia Argentina y el Liceo de Señoritas del que fue también su profesora.

Lucho por los derechos de la mujer proclamando una igualdad de derechos, también defendía la incorporación del voto femenino, sin embargo a pesar de todo le que brindo a la sociedad nunca pudo ejercer una cátedra en la facultad de medicina.

Al final de su vida sufrió la pobreza y debió sobrevivir con una magra jubilación. Poco antes de su muerte donó al Consejo Nacional de Educación su propiedad en Los Cocos (Córdoba), donde luego se construyó una escuela que lleva su nombre. También la Escuela Nacional de Enfermería se llamaCecilia Grierson.

Falleció el 10 de Abril de 1934 y fue inhumada en el Cementerio Británico de Buenos Aires. En 1967 se emitió una estampilla de correo con su imagen.

jueves, 1 de marzo de 2012

UN NUEVA OPORTUNIDAD PARA DISFRUTAR BUENA MÚSICA Y TALENTOS LOCALES

Una vez más la productora Dandy apuesta por la cultura bahiense y la iniciación en el mundo del espectáculo para aquellos que tienen inquietudes artísticas y aún no han tenido la posibilidad de demostrar sus capacidades. Se trata de un nuevo ciclo titulado CUENTA CONMIGO que comenzará el 10 de marzo a las 22 hs y programa otros cinco encuentros para este año. La cita será en El Motivo Tanguería y consistirá en un show musical que incluirá diferentes estilos, protagonizado absolutamente por valores locales.
El espectáculo será iniciado por Flor Ruiz cantante pop-melódica de 15 años, fan de Miley Cyrus y Glee, que perfecciona su vocación musical desde hace más de tres años y sueña con dedicarse a ello aún reconociendo las dificultades que muestra el camino de la música. Con su bella presencia y hermosa voz ha recorrido varios escenarios locales y apuesta por muchos más en su carrera.


Luego llegará al escenario el más pequeño del show: Esteban Agüero, de tan solo 13 años, quien también se desempeña en repertorio melódico y educa su voz con la profesora Mónica Odoux desde hace un año, aunque confiesa que empezó a cantar por gusto desde la cuna. “Canto porque me hace sentir bien, es donde yo puedo expresar lo que siento o lo que pienso”, dijo la joven promesa. Ha realizado varias presentaciones en Bahía Blanca y Monte Hermoso, destacándose su participación en la Fiesta Del Básquet Bahiense donde con una compañera de conservatorio interpretaron el Himno de Básquet local y fueron ovacionados. Esteban sueña con ser un prolífico cantante romántico y llegar a componer sus propias canciones.


A continuación será el turno de Oscar Delbono, reincorporado recientemente al mundo de la música, quien canta desde niño ya que el tango y el canto estuvieron siempre presentes en su familia -especialmente en su padre que era tanguero y aprendiz de cantor. Oscar busca llegar a la gente y compartir con ellos su propia emoción, lo que complementa con educación permanente de su voz.
Siendo muy joven cantó con el conjunto "Los Ranqueles" en el festival de Cosquín y en Canal 7, en un programa conducido por el reconocido Don Fernando Ochoa. Asimismo, se desempeñó en coros dirigidos por el maestro Daniel Jauregui, llegando a ser uno de sus solistas y tuvo un fugaz paso por la zarzuela.


“Mi sueño es ser un buen narrador de tango, rescatar la poesía de sus letras, lograr que la gente se emocione con esas formidables acuarelas de aquel tiempo”, expresó Delbono, cuyo repertorio busca rescatar lo clásico del género. Sus cantantes favoritos son: Carlos Gardel, Floreal Ruiz, el “polaco” Roberto Goyeneche, Héctor Mauré. Angel Vargas y Francisco Fiorentino. De la nueva generación le atrae la tarea de Ariel Ardit, ex cantante de la orquesta "El arranque".

Seguidamente, será el turno del cantante Rubén Pérez Gramajo quien encontró el camino de la música de "puro romántico", cuando hace 7 años, comenzó a perfeccionarse para dedicarle algunos temas a su esposa para un aniversario. Sin advertirlo la música se convirtió en su hobbie favorito y lo ha llevado a recorrer varios escenarios: Casinos de Posadas, Misiones y San Rafael, Mendoza, Fiesta Nacional de los Humedales, Conferencias de Prensa de TC 2000 y Turismo Nacional, teatros, restaurantes y eventos privados.

Su voz recorre repertorio romántico incluyendo canciones de Paz Martínez, Cacho Castaña y Alberto Plaza, entre otros y comparte con sus compañeros de "Cuenta Conmigo" el profundo deseo de que su trabajo sea reconocido en la ciudad..

Finalmente, el broche de oro lo brindará Cristina Marinissen quien hará algunos tangos y canciones melódicas, rubros en los que se destaca, con un importante caudal de voz y gran simpatía. Esta rubia admiradora de María Graña, Susana Rinaldi y Estela Raval, comenzó a cantar hace unos 16 años en la Asociación de Residentes pampeanos, a lo que se suman numerosos espectáculos brindados junto al “Gallego” Rubén Martínez en Tango en la Bahia, diversos eventos municipales, shows en el Teatro Colon de Punta Alta, Teatro Municipal y Rossini de Bahía Blanca. Ha trabajado junto a la Banda del Batallón, como artista invitada en eventos de Fabiana Limasky y en el primer espectáculo del Ciclo Bahía Blanca No Olvida: Recordando a Carlos Gardel 2010 y 1º Festival de Tango de Bahía Blanca Carlos Di Sarli. El Tango fue su motor desde siempre ya que su padre fue cantor de este género aunque nunca dejó de lado la balada. Cristina tiene el deseo de que su voz sea reconocida en su ciudad y cada nueva presentación lo confirma.

“La idea de este emprendimiento es darle la oportunidad de poder subirse a un escenario a quienes no tienen donde presentarse, que se familiaricen con el público y, quién sabe, quizás descubrir estrellas del mañana. Los artistas que se presentarán en el ciclo son bahienses, talentosos y tienen algo para dar y demostrarse a ellos mismos que lo que hacen tiene valor. Lo más importante es que serán presentaciones muy variadas, de buena calidad para el público y que servirán para la confianza de los que pisen el escenario… a veces lo único que se necesita es que alguien confíe en nosotros y para eso es este CUENTA CONMIGO”, expresó José Valle, productor del ciclo junto a Mónica Odoux quien se encargará del asesoramiento en la parte musical.
La invitación es para el próximo sábado 10 de marzo en El Motivo Tanguería, Brandsen 550 de la ciudad de Bahía Blanca.

martes, 21 de febrero de 2012

LA ACTRIZ MURIO AYER, A LOS 97 AÑOS Lydia Lamaison, una vida consagrada a la actuación


La actriz Lydia Guastavino Lamaison, de extensa trayectoria en el teatro, el cine y la televisión argentina, falleció en la mañana de ayer a los 97 años.
La artista --quien estuvo casada con Oscar Soldatti-- estaba internada en la Fundación Hemocentro de Buenos Aires, tras ser operada por una obstrucción intestinal.
Lamaison, quien mantuvo un rol constante en un género popular como la telenovela, donde acompañó entre otras figuras a Andrea del Boca, no fue velada y su familia solicitó que el dinero que se iba a utilizar para ofrendas florales sean donados a la Casa del Teatro.
Lo más reconocible de la actriz, además de su enorme talento, eran sus ojos absolutamente cristalinos, capaces de transmitir estados que iban de la ternura a la fiereza mayor, reforzados por una voz de inflexiones primorosas.
"Falleció Lydia Lamaison, gran actriz y mujer ejemplar", escribió el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi en la red social Twitter, donde agregó que la artista "fue extraordinaria y de fuertes convicciones".
Marta Bianchi, colega y amiga de Lamaison, expresó que la suya "fue una lección de vida permanente" y la definió como una actriz inteligente, dúctil y con mucho sentido del humor.
Mascota infantil en el Club Billiken, maestra Normal, avanzada estudiante de guitarra, Lydia abandonó Filosofía y Letras en segundo año para ingresar al elenco independiente Juan B. Justo, dando inicio a una carrera en la que no tuvo maestros formales.
Nacida el 5 de agosto de 1914 en la ciudad de Mendoza, su primer paso en el teatro se registró en la compañía de Blanca Podestá y debutó en Cándida, de Georges Bernard Shaw, a mediados de la década de 1930.
En cine, le confiaron papeles en Alas de mi patria , de Carlos Borcosque, donde trabajó con Enrique Muiño, Delia Garcés y Malisa Zini, filme que inició una seguidilla de 25 títulos, incluidos La hora de las sorpresas, de Daniel Tinayre; La fiaca y Pasajeros de una pesadilla, ambas de Fernando Ayala.
En 1940, Lydia Lamaison fue elegida revelación femenina por su labor en Madame Curie.
Con Leopoldo Torre Nilsson, también brilló en La caída y en Fin de fiesta , pero su personificación de Doña Natividad, en Un guapo del 900 (1960), representó uno de los puntos más altos de su trayectoria. Fue premiada y dejó una imagen hierática difícil de olvidar.
También fue distinguida por sus labores en Fin de fiesta y Un guapo del 900 , y como la mejor actriz de reparto por su labor en Voy a hablar de la esperanza.
En 2003 escribió Qué es el erotismo, un espectáculo unipersonal que ella misma ofreció.
A mediados de 2004 estrenó, en el Teatro Regina, El libro de Ruth , de Mario Diament, obra dirigida por Santiago Doria y en la que, al frente de un numeroso elenco, ofreció una lección de comprensión de su personaje, una anciana judía que atravesaba muchas décadas.
Lamaison sobresalió en televisión con personajes de telenovela como el de Cora, en Celeste siempre Celeste (1993), y la abuela de la protagonista en Zingara (1995), junto a Andrea del Boca.
Entre 1998 y 1999 participó en Muñeca brava , telenovela emitida por Telefé, cuya pareja protagónica estuvo compuesta por Facundo Arana y Natalia Oreiro.
También integró el elenco de Jesús, el heredero , telenovela en la cual trabajó junto a Joaquín Furriel y Malena Solda.
Durante su carrera teatral participó en obras como Perdidos en Yonkers, Los físicos, Doña disparate y Bambuco, Ollantay, Biógrafo, Pasajeras, entre otras.
Recibió numerosos reconocimientos y premios, ya que fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1997 y en diciembre de 2005 Daniel Scioli, entonces vicepresidente, le brindó un homenaje en el Salón Azul de la Cámara de Senadores.

"Notable Argentina"
En 2001, Lydia Lamaison recibió el premio de Platino de la Fundación Konex a la actriz de Televisión y, simultáneamente, el diploma al Mérito en la misma categoría.
Por su parte, en 1999 fue declarada formalmente como una de las "Notables Argentinas", y recibió más, por caso el Santa Clara de Asís, ACE, María Guerrero, Estrella de Mar y Florencio Sánchez.

miércoles, 15 de febrero de 2012

SEGÚN LA LEY de Hadrian Bagration


Hace veintiocho años tuvo lugar la escena que voy a referir. Mi padre, un hombre todavía joven, se ocupaba de la silenciosa administración de un fumadero de opio en la séptima cuadra de la calle Colón. Eran las cinco de una tarde borrosa y pocos clientes; una turba mínima se adentró en la oficina en la que mi padre guardaba los dineros. Unos cuantos disparos bastaron. Mi padre murió sin alzar la cabeza; de las parcas ganancias que rodeaban su cadáver, nadie tocó una moneda. En los periódicos la noticia no mereció más que unos pocos párrafos. Fue en medio de esa brevedad que mi madre y yo, que hasta entonces habíamos poseído el hábito del dispendio módico, nos derrumbamos en la pobreza.

Mi madre pasó de la desesperación a la inacción y desde allí a la resignación y a la mansedumbre. Vendimos cuanto pudimos; de la casa que alquilábamos en un barrio de orden como lo es el del Banco nos entregamos a una pieza en un caserío del Bajo. Todos los domingos, cuando acompañaba a mi madre a vender telas en la feria de la calle Chavango, veía la angosta puerta del lugar en donde habían matado a mi padre. Una vez corrí hasta el umbral y rocé el metal con las manos; la sombra del rostro de un hombre aindiado y bajo se asomó. Esa fue la única imagen que logré arrancar al sitio en donde mi padre amanecía, en mis sueños, envuelto en una muerte a balazos.

Es poco lo que recuerdo de los días en los que mi madre cedió al alivio de la prostitución. Quizás un comprador de géneros alabó su belleza un tanto gastada, o tal vez (lo cual es más probable), mi madre se exhibió con algo de fingido pudor, para convencer al solicitante de que la conquista era premio a su esfuerzo de varón. Todas las tardes mi madre se encerraba con algún hombre rústico al que no le faltaba cierta timidez; esa característica, a pesar del pequeño número de raudos consortes (que a mis ojos aparecía como una cifra vastísima), jamás variaba. Después aprendería que el hombre que se aviene a una transacción sexual lo hace con una mezcla de ansiedad y de oprobio. Ya se sabía en las calles que la nuestra era una casa mala, pero el costo de ser la canalla era inferior al de la honesta indigencia sazonada con hambre. Para ayudar a mi madre yo me había empleado en un almacén en donde decía ser huérfano.

Tantas tardes habían pasado desde la muerte de mi padre que esa amargura distante empezaba a esfumarse, como si ese episodio habitara en la fábula. Llovía en la ocasión que yo regresaba del almacén cuando otros muchachos me avisaron sin malicia que a mi madre la había llevado la policía. Al principio el desconcierto me hizo deambular por entre las casas sin patio del vecindario hasta que alguien me dijo que la retenían en la cárcel de contraventores. El viaje hasta ese lugar, en esos años apenas adolescentes, se me antojó aparente. Al llegar, me dijeron que ya era tarde y que los detenidos no podían recibir visitas; yo debía volver al otro día. Sin dinero y agotado, pasé la noche en las veredas, oyendo la alborozada jerga nocturna que se derramaba desde las ventanas de las celdas.

Desperté sin sueño junto a una mujer a la que (yo lo sabría más tarde) una bala había arrancado una mano mientras protegía a un hombre al que, con convicción, había jurado pertenecerle. Quizás fuera un par de años mayor que yo; esa mezcla incrédula de fatiga y frescura ya no me sorprende, pero tantos años atrás fue, como en las alquimias, de un relumbre no lejano a aquél con el que nos desconcierta el oro falso. Con su mano buena me emparejó la ropa y me dio unas monedas para que comprase algo para comer. Después me hizo entrar a la cárcel a través de un acceso que sabía manejar bien; allí me bañé en un zaguán en el que de una canilla fluía un magro chorro de agua; ella me vio casi desnudo, pero fingió mirar hacia otro lado. En los pasillos de Devoto supe que la llamaban la Manca.

No habían pasado más de dos horas desde el mediodía cuando un comisario de apellido Benavídez entró a las dependencias de la cárcel como quien se aposenta en su estancia. Una guardia de agentes lo protegía de los ruegos de mil suplicantes que le inquirían por el destino de algún pariente. Alguien le recordaba un favor. La Manca se abrió paso entre el gentío y habló unas palabras con Benavídez. El hombre, grueso y moreno, me llamó. Como a un niño me tomó del brazo y me hizo marchar, junto a él y en medio de las solicitudes sin oír que inundaban las salas, hasta la celda donde mi madre esperaba, sin premura, el simple paso del tiempo. Benavídez me obsequió dinero y dispuso la liberación de mi madre. Mientras ella se deshacía en gratitud, sentí en Benavídez la risueña jactancia de saberse dadivoso y, para tantos elementales seguidores a los que concedía alguna ínfima esplendidez, también único.

Esa noche comimos bajo los consejos de la Manca. Mi madre recibió su primer traje, que a la vez protegía y delataba su labor, y que era presente de Benavídez, y su libreta, que la hacía miembro legítimo de ese extenso círculo de simuladas gimientes. He olvidado los pormenores del negocio y su pretenciosa legitimación ante las autoridades; a mi madre y a mí sólo podía interesarnos la vigencia y la cantidad de los encuentros y la parcial recompensa que nos correspondiera. Un detalle, sí, quisiera consignar: la conciencia, adormilada por la gravedad y la irreversibilidad de los hechos, de saber que mi madre se convertía, en instantes de crepúsculo del día y de crepúsculo de su juventud, en meretriz. La Manca nos dejó tras un saludo fríamente amigable y esa noche mi madre y yo dormimos lo que habrá sido el último sueño de Adán en el Jardín, pero hoy tengo para mí que nuestra caída no se inició con su pertenencia a ese gremio desconsolado sino con el asesinato de mi padre. Por la mañana, temprano como la helada, mi madre marchó a su trabajo.

Por un tiempo, yo retuve el empleo en el almacén. Sería la hora del cierre cuando la Manca cruzó la calle para buscarme; me dijo que la enviaba Benavídez, y que yo, aún joven y torpe, podía ser útil al dueño de mi madre. Al igual que mi vista se había detenido sobre la puerta de hierro tras la cual mi padre había muerto, así rondé con los ojos la entrada del burdel donde ella se entregaría a su quehacer. Benavídez me recibió en el despacho de su comisaría. La Manca nos dejó solos, pero la conversación duró poco: me ofrecía el oficio de aprendiz de rufián. Intuí que su poder era reciente y que necesitaba adeptos; alguien tan frágil como yo no podía preocuparlo. A cambio de un traje y de un puñado de pesos, acepté. Al salir, la Manca puso en mi mano una daga, que no era sino un salvoconducto o un símbolo. Hoy pienso, como en ese día, que todo aquello era un disfraz y que esa apariencia de verdugos endebles sólo existía para disimular el miedo.

Mi destino fue un local cercano al puerto en donde imperaba la voluntad de un italiano ebrio cuyo nombre me es indiferente. Quizás se llamara Rossi. En realidad, la Aldao, su mujer, era la voz del lugar; enemistarse con ella era granjearse la desconfianza de Benavídez. Intuí que habían sido amantes y que ella sobrellevaba la degradación de haber perdido su afecto. Ese resentimiento se había trocado en un odio teatral: la Aldao se hacía respetar y temer como la hembra de Benavídez, pero había en sus órdenes una vacilación que evidenciaba el ardid: la Aldao era, simplemente, un pasado que Benavídez no consentía en recordar. Jamás sabré quién la sustituyó en los favores de ese hombretón de cabellos renegridos en esa pacotilla de serrallo del que yo era parte.

Una mañana de Agosto Rossi despertó muerto en su cama. Se habló de unos dineros que él y Benavídez se debían mutuamente, se habló de lo infame de la recaudación del burdel y hasta de veneno; la mitología del barrio bajo y del lupanar hacen presumir muertes épicas, pero la verdad denuncia que la traición y el puñal por la espalda y la delación erigieron las décadas en las que yo era mozo. Benavídez decidió cerrar el burdel y amontonó a las pupilas en unos altos bien amueblados de Balvanera. Desde las seis de la mañana hasta que la beodez de algún cliente se hartase, era allí donde trabajaba mi madre.

Puede que no sea cierto y que mi memoria sea yerta, pero ella y yo no nos hablábamos. Mi madre tenía su propio cuarto en el burdel. Yo volvía a casa por las noches; a veces me acompañaba alguna muchacha no demasiado fatigada. Unos cuantos meses pasaron y Benavídez me mandó llamar. Había más lujos en su despacho en la comisaría. Los saludos fueron calurosos; podía decirse que cumplía bien mi misión. Me preguntó si quería tomar mujer; ya era tiempo de ostentar una y de hacerla trabajar para mí. Yo pedí a la Manca. Benavídez negó con la cabeza. En ese negociado lacónico se fue la única mujer que quise.

-Elija usted, patrón- me oí decir.

-Te doy a la Aldao- sentenció Benavídez.-Tiene experiencia y buena clientela.- La Aldao era para mí, quizás, demasiado. Había sido hembra de Benavídez y era ahora reticente estímulo a mi fidelidad. Barrunté que para ella la designación sería un castigo más. Benavídez descargó un par de consejos inservibles, me palmeó la espalda y me despidió. Sólo nos volveríamos a ver una vez, la última, pero en ese instante, como inocentes, ambos lo ignorábamos.

Mi posesión de la Aldao no llevaba un año cuando un cliente denunció a mi madre por robo. En el prostíbulo, la palabra del proveedor era ley. La Aldao, sin echarme una mirada, mandó desnudarla hasta la cintura y azotarla frente a las demás pupilas. Yo no abrí la boca. Esa noche mi madre se ahorcó. Para justificar la muerte, que quitaba del ámbito de Benavídez un ingreso, la Aldao me mandó colocar en el cuarto de mi madre unas monedas y un reloj; esa evidencia mendaz testimoniaba el delito. Yo obedecí. Benavídez pagó el entierro, y esa noche, por primera vez, la Aldao me pidió que durmiéramos juntos. La Aldao fue en esas horas de escasa luz mujer de una ternura agria, pero mi indolencia apenas lo notó; por dentro, yo sentía la convicción de hallarme en una suerte de estado de gracia: la sangre de mi padre cobijada entre los muros surcados por el opio, el rostro de mi madre ruborizado por la vergüenza y por la asfixia, el vagar de la Manca controlado por la obediente voluntad de otro varón, la tenaz amargura de la Aldao asentando sobre mí cabellos vestidos de falso rubio, añorando entre empellón y empellón el vigor de esos tiempos en los que fue la señora del señor. Yo había agotado, en tan pocos y tan débiles años, el ingenio del porvenir.

Una década duró el poder de Benavídez sobre esa porción de Buenos Aires que a todos se erguía como cosa inmensa. La realidad rastreará, cuando a alguien importe esa parte del tiempo en la que viví, que no eran más que unas cuantas manzanas y unas cuantas casas de citas que le costeaban un boato modesto. Decir diez años es sumar hasta una cifra fuera de toda perplejidad las veces que mi padre murió en sueños y las veces que a mi madre dejé morir en una mal fabricada horca; también, las veces en las que caminé tras la desierta sombra de la Manca, sin que me viese nunca; también, ese seco amancebamiento que fue el precepto de someter a la Aldao. El fin, cuando se acercó, fue, como las tormentas, presentido por todos, menos por Benavídez y por la Aldao. El hombre bajo y aindiado que yo había visto asomarse a la puerta del sótano donde murió mi padre me trajo noticia de una conjura. La gente de Benavídez se sentía mancillada en el último orgullo que sobrevive a la reputación del rufián y del tahúr: Benavídez, que había sabido ser generoso y que con bienes ganados con los afanes de las prostitutas había mandado a la Aldao a cometer despilfarros para que la plebe feliz lo quisiera por siempre en la cumbre, escatimaba ahora la paga, premiaba la prudencia y el recogido cumplimiento de su palabra y se comportaba más como un mal policía que como un buen ladrón. Las mujeres desganaban su ira sobre la clientela y la Aldao tenía en la cama la tibieza de las serpientes. En la desolada imaginación de cada quien nacía lentamente un ayer más copioso al que todos deseaban volver, aunque sucediera arrastrándose. Alguien, alguna módica heroicidad, debía romper con esa cotidiana tristeza.

La muerte de Benavídez se fijó para el viernes santo. El miércoles, a la vista de toda la seccional, fui a advertirlo. No le revelaría día ni hora ni mencionaría nombres; sólo le haría saber que era a esas alturas un condenado, y yo con él. No lo encontré y sobre su escritorio dejé una carta, que fue leída a mis espaldas con santa indignación por todos los juramentados. Yo así lo quise. Para que no se imbricara en mí la sospecha, el hampa y el personal de la comisaría fueron conmigo el jueves algo más amables que de costumbre; compartí con algunos de ellos la cena. Las pupilas me regalaron cortesía sin beneplácito, algunas hasta habían envejecido bajo mis órdenes; sólo la Aldao, que no estaba al tanto, se me aferró con la misma indiferencia de siempre. Por una vez quise dormir en paz y le indiqué por señas que nada querría saber hasta mañana. Aliviado, sabía que ese mañana no llegaría nunca.

En la madrugada del viernes sorprendí a las pupilas susurrando, como en todas las albas, en los suelos de las piezas. Fingían dormir, y yo me apresuré a creerles. En las primeras cuadras de Junín caminaba, altiva y nerviosa, la Manca. Se esforzó en no verme, pero cuando fui hacia ella y le entregué mi puñal, que ella había puesto en mis manos hacía tantos años, se azoró. Quizás hubiera querido decir algo, pero yo rocé con un dedo sus labios y apreté el paso. Sabía que en la plaza que daba a los fondos de la comisaría era donde esperaban encontrarme.

Hacia el mediodía, desde la seccional se escucharon destrozos y una turbamulta se congregó para ver pasar a Benavídez, golpeado, injuriado, escarnecido; con una cuerda atada a su cuello lo obligaron a caminar como a un perro hasta el sitio de la ejecución. Cuando llegaron hasta mí, hubo algún maltrato, pero me reservaron mayormente el insulto y la mirada furiosa. Me hicieron arrodillar, quizás yo fuera a morir como habían matado a mi padre; mientras tanto, a Benavidez lo despenaban a golpes. Una caja en donde acopiaba botín era violentada. Antes del disparo en mi cabeza, vi a la Aldao, desnuda hasta la cintura, azotada, deshecha a puñaladas, dominando su esquina.

viernes, 10 de febrero de 2012

GABY “LA VOZ SENSUAL DEL TANGO”


Nombre completo: Gabriela Anahí Biondo Fecha de Nacimiento: 21 de octubre de 1984 Cantante y Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA)

PRIMEROS PASOS

Nació en Casbas, Pcia de Bs. As. pero en 1990 se traslada con sus padres y hermana a la ciudad de Bahía Blanca. A los doce años de edad y con el visto bueno de su familia, comienza a tomar clases de canto con la inquietud de incursionar en el tango.

En 1999 se inscribe en los Torneos Juveniles Bonaerenses donde realiza su primera presentación en público, el 5 de agosto de ese año, interpretando “El cho

clo”. A partir de allí se sucedieron varios concursos en su carrera: nuevamente los Torneos Bonaerenses en el año 2000; Pre- Cosquín; Pre- Jesús María; Pre- Baradero; Certamen competitivo de la Fiesta del 7 de Marzo en Patagones y “La oportunidad de tu vida” realizado por Canal 13 para el programa Sorpresa 2002 conducido por Julián Weich donde permaneció durante tres meses en pantalla (de junio a septiembre), concluyendo con la participación en el disco del mismo.

A partir de su incursión en Capital Federal supo que su destino estaba en la gran ciudad y, al terminar sus estudios secundarios decidió probar suerte allí. En marzo de 2003 ya estaba instalada en Buenos Aires dispuesta a profesionalizar su vocación.

Sus primeras actuaciones en suelo capitalino fueron en la Esquina Homero Manzi, “Una cita con el Tango” ciclo conducido por Osvaldo Martín y el Café Tortoni en el show “Sensaciones de Tango”.

El mismo año se sumó, a la productora Dandy Producciones, al staff del manager José Valle y al elenco de “Patio de Tango” que integraban Delfor Medina y María Alexandra.

PRESENTACIONES

En el año 2004 comienza a encabezar varios espectáculos rodeada de importantes artistas como el mítico humorista Calígula, Francisco Llanos, Silvia Peyrou, Rafael Blanco, Los Ciudadanos del Tango, Galván Trío, Hugo del Carril hijo, las

guitarras de Los Benitez, el Quinteto de Guillermo Meres, Oscar Ferrari, Tito Reyes, Silvia Peyrou, Rubén Matos, Heleno, Quinteto Ventarrón, Luis Filipelli y Alberto Podestá.

Con el show Look Tango junto a Calígula, Silvia Peyrou y Francisco Llanos recorrió las ciudades de Bahía Blanca y Médanos (Bs. As.), Gualeguaychú (Entre Ríos), Merlo (San Luis), Córdoba, Rosario y Rafaela (Santa Fé) el Hotel Casino Victoria Plaza de Montevideo (Uruguay), el café Fun- Fun de la misma localidad y Durazno (Uruguay).

Realizó importantes presentaciones en el Bingo "Golden Jack" (Quilmes), Casino Flamingo (Villa de Merlo, San Luis), Esquina Homero Manzi, Hotel Radisson Victoria Plaza de Montevideo, Casino Club de Mar de Mar del Plata, Pizza Banana de Parque Leloir, Fiesta de la Cerveza Artesanal (Santa Clara del Mar, Mar Chiquita), Fiesta del Potrillo (Vidal), Museo del tango y participó del homenaje a Carlos Gardel "70 años, 70 voces" en el Teatro Maipo de la ciudad de Bs As (2005) y los realizados en la ciudad de Bahía Blanca (junio de 2010 y 2011).

Fue invitada a participar del Festival Internacional de la Música de Varadero 2008 (Cuba) y del Festival Mundial de Tango del Adulto Mayor que se realiza en Arica, Chile el mismo año.

Participó del Festival de Tango de Justo Daract (2009 y 2010), del homenaje realizado al boliche Balderrama de Salta en el Congreso de la Nación (2009), del Festival y Mundial de Tango de Bs As (2011) con un espectáculo propio en el Teatro de la Ribera (La Boca) en homenaje a Carlos Di Sarli, realizó un ciclo de recitales en el Centro Cultural Caras y Caretas y presentaciones en la Academia Porteña del Lunfardo, se ha presentado en numerosas milongas porteñas y fue parte del elenco que cerró el 1º Festival Nacional de Tango de Bahía Blanca (2011).

PARTICIPACIONES TELEVISIVAS (Bs. As.)

Participó de los ciclos televisivos “Tango club” de Crónica TV, “Mar de Fondo” conducido por Alejandro Fantino (TyC Sports), “Compatriotas” de Daniel Aráoz y Coco Silly (Canal 7), “El parador” conducido por Adriana Brodsky, “Por el tango” conducido por Nolo Correa (Plus Satelital) y emisiones especiales de CM TV, “Mi nuevo yo” conducido por Denisse Dumas y Pablo Muney, "Copetín de Tango" por Canal 26 y "Casino Tango Show" por la señal de cable Sólo Tango.

Su interpretación de “El último round” fue cortina del programa “Boxeo de primera” emitido por TyC Sports todos los sábados 23.45 hs. con la conducción de Osvaldo Príncipi y Julio Ernesto Vila (2004-2005) y grabó también la cortina musical inédita del programa “Noche de Tangos” de AM 840, Gral. Belgrano de Bs As, conducido por Carla Alegro.

TRABAJOS RADIALES

Gaby condujo personalmente “Un sábado más en Bs. As.” por AM 1070 Radio El Mundo y AM 840 Gral. Belgrano junto al destacado humorista CALIGULA (2005-2006).

Desde 2010 conduce “La Fama es Puro Cuento” (Radio Stentor am 1590 de Buenos Aires, FM Cristal de Caseros y LU3 AM 1080 de Bahía Blanca) y “Música a mi manera” (LU3 AM 1080 de Bahía Blanca).

DISCOGRAFÍA

- "Tangos a mi manera" (2005).

- “Look Tango” (2005)

- “La fama es puro cuento” (2006) junto all cantante y actor FRANCISCO LLANOS y el humorista CALIGULA.

- “Sangre de tango” y “Sangre de tango en vivo” DVD grabado en Esquina Homero Manzi (2007)

- “Oro y Plata” (2008)

- “La copa rota” (2011)

Gaby busca innovar el tango en cada una de sus presentaciones con vestuario poco convencional, tangos rescatados del olvido e interpretaciones “tangueras” de canciones provenientes de otros géneros.

Se ha consolidado como la cantante de tangos del momento, por su belleza, sensualidad, y espectacular voz. Teniendo propuestas de Italia, Japón, distintos puntos del interior del país e importantes escenarios porteños Gaby se postula como una cantante inolvidable de nuestra música ciudadana.