martes, 5 de junio de 2012

LUIS CESAR AMADORI


El director cinematográfico Luis César Amadori nació en Italia en 1902 y llegó a la Argentina de niño. Abandonó los estudios de Medicina para dedicarse al periodismo en Ultima Hora, donde ingresó en 1921 para comentar espectáculos líricos. A través del periodismo se vinculó con el mundo teatral y en 1926 fue nombrado director del teatro Cervantes. Por entonces se había iniciado como autor teatral. En 1928 se hizo cargo de la dirección del teatro Maipo, que ocupaba al momento de realizarse la entrevista, junto con Antonio Botta, Ivo Pelay y otros escribió unas quince obras teatrales y más de ciento cincuenta títulos de revista, que él mismo llevó a escena. También escribió letras de tango, como Madreselva, con Francisco Canaro, que estrenó Carlos Gardel en 1931, Confesión y Desencanto, en 1937, con Discépolo, que estrenó Tania.

Desde 1936 incursionó en el cinematógrafo, como director y productor: su primera película fue Puerto Nuevo, en la que actuaron Pepe Arias y José Gola, que dirigió junto a Mario Soffici. Desde entonces se dedicó con intensidad al cine, dirigiendo a las principales figuras de su tiempo: Luis Sandrini, Mecha Ortiz, Libertad Lamarque y Niní Marshall. Casado en 1947 con la actriz Zully Moreno, realizó películas de gran éxito, entre ellas Dios se lo pague, en 1948, que fue seleccionada por la Academia de Hollywood para concursar como la mejor película extranjera. Filmó cuarenta y tres películas en la Argentina, cuatro en México y quince en España, donde se radicó después de 1955. Murió en 1977.

Mundo Argentino fue una revista fundada por Alberto Haynes en 1911, que atendía distintos aspectos de la realidad social y política del país. Hacia 1940 publicaba semanalmente un reportaje a escritores o artistas, realizado por Andrés Muñoz, en el que el entrevistado hacía una síntesis de su vida.
Entrevistado por Andrés Muñoz
Mundo Argentino, Nº 1545
4 de septiembre de 1940
Noche de estreno en el Maipo. Al terminar la función nos refugiamos con Luis César Amadori en la secretaría del teatro.

–¿Qué tal salió el estreno?

La pregunta no la hemos hecho nosotros, sino que nos la ha formulado Amadori, que, como se sabe, es desde hace años uno de los principales animadores de los espectáculos de esa sala. Le damos nuestra opinión, y él, a su vez, se cree obligado a darnos explicaciones.

–Apenas si he tenido tiempo de intervenir en esta revista. Ni siquiera he podido ver su estreno. El cine me ha acaparado más cada día. Al final creo que voy a dedicarme exclusivamente a hacer películas.

–¿Le resulta eso más atrayente que el teatro?

–Más atrayente y más provechoso. El cine es el espectáculo de nuestro tiempo. Ello no quiere decir que el teatro haya muerto. Como fórmula estética, el teatro hace ya muchos siglos que adquirió la jerarquía de lo perdurable. Pero si sus cimientos artísticos son inconmovibles, aunque no inmutables, su poder de atracción, considerado como espectáculo recreativo, tiene que ir cediendo cada vez más terreno ante los avances sucesivos del cinematógrafo. Y es natural que así ocurra. Lo contrario sería negar a los pueblos la facultad de evolucionar en sus gustos y costumbres. Y esto no es posible, como bien lo demuestra la historia del mundo...

–De acuerdo, de acuerdo –asentimos ante las irrefutables razones de Amadori, que al exponerlas tuvo el tino de hacerlo en un tono más espiritual que tribunalicio–. Justamente –decimos– nosotros aspiramos en nuestros reportajes a que la historia del mundo no quede incompleta. Entendemos con Carlyle que la historia es una suma de vidas representativas antes que de episodios sueltos. Por eso hemos creído necesario incluirlo a usted en esta colección de reportajes biográficos, que bien pudieran servir en el futuro para fijar la historia de nuestro tiempo.

–La historia del mundo...

–Por lo menos, la pequeña historia de nuestro mundillo teatral y cinematográfico.

–¡Ah! Entonces a mí también me corresponde un puestito en ese panorama histórico... Y ahora, cuidado con lo que se dice y con lo que se escribe, que nos dirigimos a la posteridad.

Luis César Amadori se acomoda en su asiento y empezó así su relato autobiográfico:

–Nací en Italia, en 1902, pero cumplí los seis años de edad en Buenos Aires, y aquí transcurrió mi vida desde entonces. A los siete años me mandaron a una escuela del Estado, en Villa Ballester, cuya directora se llamaba María Silva. Y nombro aquí a mi maestra porque quiero que ella también pase a la historia. Entré directamente al segundo grado, pues ya había aprendido a leer y escribir por mi cuenta. Como aprendí deletreando los diarios, escribía con letras de imprenta. Durante mucho tiempo conservé esa costumbre, que me enseñó a decir las cosas claramente, sin andar con vueltas ni borradores. Al cumplir los ocho años estuve a punto de tomar una ruta definitiva en mi existencia. Mi madre se quedó viuda y sin recursos. Yo era su único hijo. Le preocupaba, naturalmente, mi porvenir, y se le ocurrió llevarme a la escuela de Artes y Oficios de Villa Devoto, donde aprendería un oficio que me aseguraría una vida modesta pero tranquila. Para ello mi madre tenía que ceder la patria potestad a la escuela, que la conservaría hasta que yo cumpliera la mayoría de edad. Mi madre, obligada por la necesidad, aceptó todas las condiciones que le pusieron. Pero al llegar a una se rebeló. Parece que yo tenía entonces una hermosa melena rubia y rizada. Le dijeron a mi madre que tenía que cortarme el cabello al rape si quería hacerme entrar en la escuela. Y la melena me salvó. Doña Filomena Pombo de Devoto, que era la autoridad máxima de aquel benéfico establecimiento, comprendió las proyecciones de aquel drama capital y gestionó para mi madre una cátedra de francés, impidiendo así el sacrificio de mis hermosos rulos.

–¿Y adónde fue usted con ellos?

–Volví a la escuela primaria, para pasar al poco tiempo al colegio Lasalle, donde cursé el bachillerato. Allí tuve de condiscípulos a Alfredo Molinario, Andrés Fernando, el autor Mario Flores, el escritor Liborio Justo, el actor Enrique Roldán y otros compañeros. Todavía solemos reunirnos los bachilleres del año 1918 para recordar los tiempos estudiantiles.

–¿Fue usted un buen estudiante?

–Aprobaba todas las asignaturas por amor propio, pero al mismo tiempo hacía todo lo posible para que me echaran del colegio. Pero los curas del Lasalle tenían una paciencia a prueba de rebeldías. Y como ellos no me echaban, me fui yo. A los quince años me hice una rabona de tres meses para dirigir una revista que se llamaba Cine Porteño. Sólo duré tres meses en el puesto porque me suplantó en él Bruno Dettori, aprovechándose de que mi madre me descubrió la rabona y me obligó a volver al colegio. Sin que tuviera una prueba fehaciente de ello, a mí me quedó la espina de que el “batilana” había sido Dettori, con quien años después tuve un lance caballeresco. El motivo del duelo fue un simple pretexto para vengar el agravio retrospectivo de la suplantación en la revista Cine Porteño. Claro que después del lance nos reconciliamos y hoy seguimos siendo buenos amigos.

–¿Qué hizo usted al terminar el bachillerato?

–Me declaré en huelga. Tuve una intervención activa en las huelgas de estudiantes con motivo de implantarse en las facultades el examen de ingreso. Llegué a ser vicepresidente del comité de huelga, donde tuve de compañero de comisión a Roberto J. Noble, que era un huelguista casi tan fogoso como yo. Como derivación de esa actividad huelguística trabé relación con algunos políticos destacados de la época: Yrigoyen, Salinas, Beyró, Llambías. Pero de nada me sirvieron aquellas amistades. Pasada la huelga, me fui a Córdoba, donde cursé dos años en la Facultad de Medicina, en la que tuve de compañeros de clase a los doctores Gumersindo Sayago y Enrique Barros. Al regreso de Córdoba proseguí mis estudios médicos en la Capital y fui durante un tiempo secretario de la Prensa Médica Argentina, que por entonces dirigían los doctores Aráoz Alfaro, Luis Güemes y Mariano Castex. También fui practicante en el Hospital Ramos Mejía, a las órdenes de los doctores Julio Méndez, Osvaldo Bottaro, Héctor Dasso y Lucio García. Estando en estas funciones médicas y periodísticas, coincidí en una boda con el empresario Longhinotti. A éste le hizo gracia un discurso cómico que yo pronuncié en el banquete de aquella boda, y me llevó a Ultima Hora para presentarme a Julio F. Escobar. Dio la coincidencia de que Escobar había tenido ese día una discusión con Camilo Villagra por una crónica del Colón, y resolvieron mandarme a mí a hacer la crítica lírica. La elección recayó en mí por dos motivos: primero porque tenía smoking y segundo porque, siendo el más nuevo en la redacción, tenía que ser, verosímilmente, el menos capaz. Y allá me fui al teatro Colón, con mi smoking y mi entrada de crítico. Recuerdo que daban I puritani, de Bellini, cantada por María Barrientos, Dino Borgioli y Carlos Galeffi. Era la primera vez que iba al Colón, la primera ópera que oía y la primera crónica lírica que escribía. Me documenté sobre la obra, el autor y los cantantes; hice una descripción objetiva de la escena y de la sala, y salí bastante airoso de la prueba. Tanto que Escobar, en vez de echarme a la calle, me confirmó en aquel puesto accidental y en él estuve siete años.

–¿Por qué abandonó usted la carrera de médico?

–Porque ya había probado el señuelo agridulce de las redacciones, de las veladas del Colón, de las tertulias en vestíbulos y camarines. Y preferí ser periodista a doctor. A los veinte años me conquistó ese encanto indefinible e irresistible de la vida nocturna porteña, que quizás hoy, al cabo del tiempo, nos fatigue un poco; pero que cuando se tienen veinte años nos amarra con la sugestión de un embrujo lleno de tentaciones, de promesas y, a veces, de realidades. No es de extrañar, entonces, que yo me dejara seducir por ese ambiente. Una mañana tenía que ir a la facultad y a la imprenta. Sin pensarlo siquiera, por simple impulso vocacional tomé el camino de la imprenta y dejé la facultad para otro día. Y así la fui dejando de un día para otro, hasta que no volví más a ella. También renuncié a mi puesto de practicante en el hospital y a mi cargo de secretario de Prensa Médica. Entre los dos empleos ganaba arriba de ciento cincuenta pesos mensuales, que dejé de percibir para ir a ganar ochenta pesos en Ultima Hora. Viví así durante varios años la vida del periodista pobre, que resulta más pobre todavía porque tiene que vivir entre el lujo y la abundancia. Yo tenía mi platea fija en el Colón, mi smoking para las veladas de etiqueta y cinco trajes que me había ido haciendo a crédito. De los cinco tenía casi siempre cuatro empeñados. Por suerte tropecé con un prestamista humanitario que me permitía cambiar de traje. Le llevaba uno y sacaba otro, con lo cual la casa de préstamo venía a servirme de guardarropa. Era una vida incierta pero feliz. Yo me pasaba el tiempo contando las esperanzas del almanaque, las horas del reloj y las monedas del chaleco. Recuerdo que una madrugada salía de la redacción con Pepe Arias, que entonces era un actor incontratado e incontratable. Hicimos balance, sumamos nuestros capitales y entre los dos reunimos ochenta centavos.

–¿Qué hacemos, che, con tanta plata? –me dijo “el que te dije”.

Yo le propuse dar un paseo en coche, y él aceptó con estas palabras:“Gran idea. Así podremos soñar que somos ricos”.

“Y los dos nos metimos en un mateo que pasaba –continúa Amadori–. Al término del viaje convinimos en que lo mejor que podíamos hacer era buscarnos un empleo en una tienda y dejarnos de sueños y de fantasías inútiles.

“Francamente, Luis –me decía Pepe Arias–. Estoy cansado de esta vida artificial. El mejor día me presento a la Armada de marinero voluntario. Y pensar que yo abandoné la carrera de marino, en la que podría llegar a ser hasta contraalmirante, para dedicarme a cómico. Hay que estar loco para hacer lo que yo hice. ¿Y vos, que podías ser hoy un hombre de provecho, un doctor y hasta curar enfermos? Francamente –remataba Pepe Arias con alarmante sinceridad–. Yo creo que vos y yo, y Escobar y todos los que lo rodean, todos, hasta Porriño, todos estamos un poco locos.

“De aquella época de locura colectiva, sin embargo –prosigue Amadori–, conservo muchos recuerdos agradables. Uno de ellos es una medalla de oro del Círculo de la Prensa, por servicios prestados a esta entidad, en la que llevo el número 13 de sus socios. Otro testimonio sumamente grato para mí es una carta de Enrique García Velloso, en la que con aquella generosidad que él desbordaba me llama el Gómez Carrillo argentino por el desorden –dice– y el apasionamiento de mi modo de ser, de vivir y de escribir.”

–¿Qué otra cosa hacía usted, además de sus crónicas de Ultima Hora?

–Colaboré bastante tiempo en Caras y Caretas y en Plus Ultra. Pero mi verdadera pasión era el diario. Sentía tanto amor por el periodismo, que había días que me iba a acostar a las cinco o las seis de la mañana y me levantaba a las siete para armar el diario. Mejoré un poco la situación económica gracias a Augusto Alvarez, gran amigo y gran empresario, que me incorporó al grupo de colaboradores de las revistas del Porteño, cuando lo abandonaron Pelay, Romero y Bayón Herrera para pasar a la ópera. Al poco tiempo, al promediar el año 1926, la suerte y la amistad me depararon otra sorpresa. Al finalizar el banquete en el Savoy Hotel a Manuel Linares Rivas, tres amigos, Augusto Alvarez, Julio Escobar y Fernando Aranda, me llevaron al teatro Cervantes y me sentaron en el despacho del director. Yo creí que aquello era una broma propia de un final de banquete con abundantes libaciones. Pero al día siguiente Fernando Aranda, que era el empresario, me confirmó en el puesto y me comunicó que mi sueldo sería de setecientos pesos mensuales. No por eso renuncié a mi puesto en Ultima Hora, donde seguía ganando mis buenos ochenta pesos por mes. Por cierto que se daba esta situación de contraste: de día, en el teatro, yo era la primera autoridad y tenía más de sesenta personas a mis órdenes, y de noche, en el diario, los muchachos exagerando la confianza, me tomaban por el petiso de los mandados:

“–Che, director, pasame la tinta –decía uno.

“–Che, director, suspendé la regadera y pasame la máquina, que estoy apurado –exclamaba otro.

“Y así me traían de un lado para otro, con aquel ‘che director’ confianzudo y cachador. A pesar de ello yo no me hubiera ido nunca del diario si no me hubiesen echado. Para mí, entonces, era mucho más importante ser pinche en Ultima Hora que director del Cervantes.”

–¿Cuánto tiempo estuvo usted en el Cervantes?

–Dos años. Organicé las temporadas de 1927 y 1928. Hice mis primeros viajes a Europa para traer a Vera Sergine, a Tatiana Pavlova, a Italia Almirante, a Gretillat y a Valentine Tessier, que hoy es la primera actriz de Francia. También organicé varios conciertos y contraté a Berta Singerman, que por primera vez se presentaba en un escenario porteño. En ese mismo año de 1927 me inicié como autor. Al regreso de París estrené con Ivo Pelay en el Nuevo Un buen muchacho, adaptación del último éxito parisiense. Entré en el teatro con buen pie. Desde entonces, y ya han transcurrido trece años, raramente bajó mi nombre del cartel. Al desvincularme del Cervantes, pasé con Pelay a organizar la temporada de revistas del viejo teatro Comedia, y de allí pasé al Maipo, para no salir más de él.

–¿Cuántas obras ha estrenado usted?

–Entre colaboraciones, adaptaciones y obras originales llevo estrenadas unas quince piezas. Daré los nombres de algunas: Hay que hacer economías con la compañía de Carcaballo en el teatro Nacional; La honradez en pijama, con Luis Arata; El hombre que vio al diablo, con Enrique de Rosas; Hipódromo, con Ivo Pelay, en el Fémina; La otra noche en un banquete, con Alberto Ballesteros y estrenada en el Cómico por la compañía Alippi-Pomar, y diez estrenos más que alcanzaron variada fortuna. Y todo eso sin contar mi labor de revistero, en la que se agrupan más de ciento cincuenta títulos. Como se ve, desde Un buen muchacho hasta la fecha yo también he trabajado algo. He cobrado muchos miles de pesos por concepto de derechos de autor, pero le puedo asegurar que no me cayeron de arriba. El que ve una revista desde una platea no siempre se da cuenta del trabajo que cuesta escribirla, dirigirla y montarla.

–¿Cuándo apareció en usted el director cinematográfico?

–Cuando ya el autor y el director teatral habían acumulado abundante experiencia. La primera oportunidad se me presentó sin buscarla, como me ocurrió en el periodismo y en el teatro. Digamos aquí, de paso, que mi vida se rigió a menudo por la contingencia y por lo inesperado. La iniciativa casi siempre partió del otro, o nació de una circunstancia fortuita, aunque después procuré yo extraer el mayor partido posible de la oportunidad que se me brindaba. Esa oportunidad me la proporcionó en el cine don Angel Mentasti, cuyo nombre pasará a la historia como el auténtico pioneer, como el verdadero fundador del cine argentino. La primera vez que conversé con él se debió a un motivo de rivalidad antes que de colaboración. En una de las revistas del Maipo se anunció el tango Cambalache, que don Angel Mentasti había adquirido para su película El alma del bandoneón. Y don Angel se me apareció en el teatro acompañado de escribano competente y dispuesto a impedir el estreno del tango. Yo lo invité al café de enfrente con el fin de parlamentar y arreglar el conflicto. Al rato éramos íntimos amigos y hablábamos mano a mano sobre cine y teatro. Terminó pidiéndome un argumento para Pepe Arias. Al día siguiente le llevé un esquema de la película que después habría de llamarse Puerto Nuevo. Don Angel quería que la dirigiera yo solo. Pero yo sólo acepté el compromiso de compartir la dirección con Mario Soffici. El secreto del éxito, o por lo menos de reducir al mínimo los riesgos del fracaso, está en medir uno las posibilidades propias y las ajenas. Nadie estuvo nunca más dispuesto que yo a someterme a las enseñanzas de los demás. En el periodismo entré llevado de la mano por Julio Escobar, Ivo Pelay me abrió las puertas del teatro, y Mario Soffici fue mi mentor en el cine. Hoy tengo la satisfacción de continuar siendo amigo de los tres. Tengo, por lo menos, el mérito de ser un discípulo agradecido.

–Agradecido y adelantado. En los tres casos se destacó usted con relieves propios, como dicen los gacetilleros novicios.

–La fórmula es muy sencilla. Consiste en saber hasta dónde se quiere ir y en medir hasta dónde se puede llegar. Esa ha sido mi norma en el periodismo, en el teatro y en el cine. Y como el éxito y el fracaso son simples problemas de cálculo y relación entre lo que se quiere y lo que se puede, no es nada imposible predecir los resultados de antemano. Yo practico este sistema y pocas veces me llevé sorpresas en el estreno, sobre todo en el cine.

–¿Cuántas películas lleva usted hechas?

–Después de Puerto Nuevo he filmado, bajo mi sola dirección, El pobre Pérez, Maestro Levita, El canillita y la dama, Madreselva, Palabra de honor, Caminito de gloria, El haragán de la familia y Hay que educar a Niní. A ellas hay que agregar la versión castellana de Pinocho, que me valió una encendida felicitación de Walt Disney. En las nueve películas nacionales que llevo hechas tuve siempre de protagonista a alguna de las cuatro figuras máximas del cine nacional. Con Pepe Arias hice cuatro películas, dos con Libertad Lamarque, una con Niní Marshall y dos con Luis Sandrini, a quien acompañó esa flor de la simpatía que se llama Rosita Moreno.

–¿Y qué puede usted decirnos de sus experiencias cinematográficas?

–Que lo mejor que puede hacerse en el cine es ir a él con sinceridad. Mostrar lo que se debe mostrar y esconder lo que se deba esconder. Creo que fue Castelar quien dijo que para hacer un discurso hacían falta tres cosas: tener algo que decir, decirlo y callarse después. La misma receta podría aplicarse al arte de hacer una película. No creo en los directores que quieren imponer su personalidad a los intérpretes. La obligación de un director es descubrir y reflejar la mejor personalidad del intérprete. La mejor técnica, se sabe, es aquella que no se nota. De igual modo podría decirse que el mejor director es aquel cuya influencia desaparece de la pantalla para ceder el lugar a la narración y a los intérpretes. Yo dirijo una película desde el punto de vista del espectador, nunca del actor.

–¿Influyeron algo en usted sus viajes a Hollywood?

–Nada en absoluto. Fueron meros viajes de placer y curiosidad. Aquello es distinto a lo nuestro. El cine argentino no tiene por qué parecerse al norteamericano ni al europeo. Cada país debe crearse su cine propio, como se ha ido creando su teatro. El cine francés tiene un sello absolutamente distinto del que se hace en Hollywood. El sello del cine argentino se lo van dando intérpretes más destacados, no sus directores, ni sus argumentistas, ni sus técnicos. Una película de Libertad Lamarque tiene que ser forzosamente distinta de una película de Pepe Arias. Quizá con el tiempo podamos hacer películas de conjunto: pero por ahora es la personalidad del intérprete la que aporta el mejor factor del éxito.

La conversación con Luis César Amadori se ha prolongado más de la cuenta. Nos disponemos a despedirnos no sin antes hacerle la última pregunta:

–¿Qué vida le agradaría llevar a la pantalla?

–La vida de Florencio Sánchez –responde, poniéndose de pie, no sabemos si porque el reportaje toca a su fin o en homenaje al autor de Los muertos–. Y no será difícil que haga esa película. Me gustaría Mario Soffici para encarnar el protagonista. Soffici es un gran actor, que se está malogrando absorbido por el director. Estoy seguro de que sabría hacer revivir la figura a la vez fantasmagórica y humana de Florencio Sánchez. Florencio Sánchez es mi gran admiración. La sala donada por mí a la Casa del Teatro lleva su nombre. Admiro por igual al hombre y al dramaturgo. Y ya que no pude seguir las huellas de éste en el teatro, por lo menos trataré de fijar en la pantalla su imagen de artista soñador y enfermo, de bohemio sentimental y desdichado, de creador sincero y apasionado que parecía sentir en carne propia el dolor de sus personajes. El mismo fue un personaje profundamente dramático y humano. Volcó su personalidad, fragmentariamente, en cada una de sus obras. Mi ideal sería reunir esos fragmentos en la “Vida de Florencio Sánchez”. Si logro lo que imagino, podré decir que realicé una obra digna del gran dramaturgo rioplatense.
Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Grandes entrevistas de la Historia Argentina (1879-1988), Buenos Aires, Punto de Lectura, 2002.

“Se ha hecho todo lo posible para localizar a todos los derechohabientes de los reportajes incluidos en este volumen. Queremos agradecer a todos los diarios, revistas y periodistas que han autorizado aquellos textos de los cuales declararon ser propietarios, así como también a todos los que de una forma u otra colaboraron y facilitaron la realización de esta obra.”

Bahía Blanca y Pigüé homenajearon al gran Juan Carlos Cobián


Las jornadas del 31 de mayo en Bahía Blanca y el 02 de junio en Pigüé fueron dos días llenos de nostalgia y emoción que tuvieron como absoluto protagonista al genio Juan Carlos Cobián.

BAHIA BLANCA, 31 de mayo

 A las 10,30 horas del pasado jueves numerosos vecinos bahienses, autoridades municipales, empresariales y amantes del tango se dieron cita en Moreno 310 a pesar del intenso frío de la mañana que no pudo apagar el calor de las voluntades de quienes defienden la cultura nacional.
La presentación estuvo a cargo de Gaby "La Voz Sensual del Tango" quien también interpretó oportunamente los versos de "La casita de mis viejos" y Rubén Cordi, los oradores para la ocasión fueron Eduardo Giorlandini y Evedith Adal Hosni, que relataron anécdotas y datos de vida y obra del pianista y Sergio Raimondi, director del Instituto Cultural de Bahía Blanca, que dirigió a los presentes unas sentidas palabras de agradecimiento a José Valle, productor del evento y del Ciclo "Bahía Blanca NO Olvida" y a todos los que de una u otra manera hacen que la cultura no sea un factor extraño que se observa desde lejos sino una realidad palpable que puede ser compartida y disfrutada a diario y por todos. Raimondi destacó la importancia de ejercitar la memoria en todo sentido y resaltó la importancia de estos homenajes como fomento de esa tarea.
Agradecemos la presencia en la inauguración de la 1º "Baldosa que no olvida" de los concejales Soledad Espina (quien presentó el proyecto en el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Bahía Blanca), Raúl Ayude y Giselle Gigliani, Guillermo Goicochea del Instituto Cultural de la Ciudad, Susana Martos (Presidenta de la Comisión de Reafirmación Histórica de B. Bca.), Silvio Rauschemberger (Gerente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines de Bahía Blanca y la Región de Sudoeste), Omar Coria, Mariel Estrada, Antonio Germani, Hilda Vázquez de Fortunato y Ester Serrulla de la Biblioteca Rivadavia, Roberto Valverde, Mary Sevillano de la Peña Amigos del 2x4 "Juan Carlos Cobián" fundada por Hugo Marozzi, Lucio Passarelli, Héctor Patrignani, Juan Carlos Polizzi, Susana Giandoménico, Carmen Reviglio, a los amantes del tango que se hacen presentes en cada uno de los eventos que bregan por la difusión de nuestra música y, por supuesto, a los familiares de Juan Carlos Cobián que tuvieron la deferencia de compartir este homenaje: Alberto Hugo Cobián, Rodolfo Dardo Cobián y Haydée Aguer de Cobián.
Familiares de Juan Carlos Cobián, E. A. Hosni, E. Giorlandini, J, Valle y Gaby
Eduardo Giorlandini
GABY "La voz sensual del tango" interpretando La Casita de mis Viejos

Sergio Raimondi, Dir. Instituto Cultural de B. Bca.

PIGÜÉ, 02 de junio

Pigüé y su monumento a Juan Carlos Cobián fueron el escenario de la siguiente cita en la también fría mañana del 02 de junio. Allí se colocó una plaqueta fileteada artesanal realizada por el artista Pedro Araya. Estuvieron presentes; el Intendente de Saavedra, Alejandro Hugo Corvatta, la Secretaria de Cultura, Leticia Iacovelli, María Ester Cerutti, responsable del área de adultos mayores del Municipio, y numerosos pigüenses que quisieron compartir el momento de recuerdo y homenaje a su coterráneo tanguero.
Gaby nuevamente fue la presentadora del evento; José Valle, ideólogo del Tándem y el Sr. Intendente Corvatta descubrieron la plaqueta.
Por la noche,.el Teatro Español de la misma localidad se vistió de gala para recibir a numerosos artistas locales que junto a Gaby, Cristina Fuertes y Pablo Gibelli ofrecieron un espectáculo inolvidable. Pasaron por las tablas en la velada: "Los embajadores de la alegría" (Juan Carlos Bien, Roberto Bagna, Ester Kete, Angélica Rodríguez y Nelly Simón), los bailarines el trío Milonga (Antonia, Domingo y Lita), Gloria y Franco, "Azúcar, pimienta y jazz" y Agostina y Lautaro, Darío Rodríguez, Rubén Moreno y Mabel Victoria (cantor y pianista respectivamente que fueron distinguidos por la Municipalidad y el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina) y Nicolás Rodríguez.
El Centro de Estudios de los Intereses Nacionales (CEIN) entregó una distinción en manos de su Secretario de Relaciones Institucionales, José Valle, al Sr. Hugo Corvatta por su labor en difusión y promoción de la cultura nacional.
Emoción, sonrisas y enardecidos aplausos inundaron la hermosa sala del teatro que tuvo su broche de oro con la voz del propio Hugo Corvatta entonando "Mano a Mano" el archi-conocido tango de Gardel, Le Pera y Celedonio Flores.

Alejandro Hugo Corvatta y José Valle
Plaqueta realizada por el artista Hugo Araya
José Valle, Gaby y A. Hugo Corvatta

lunes, 21 de mayo de 2012

Una escritora local en la antología argentina más pretenciosa de los últimos tiempos


El día 15 de mayo pasado a las 19 hs la agrupación literaria “Pasión de Escritores” presentó su primera producción del año en el Complejo Teatral Banfield “Teatro Ensamble” de Lomas de Zamora. Se trata de una antología de tres tomos que cuenta con cuentos y poesías de escritores de diferentes partes del mundo.
"Poesía, Cuentos y Vos 2012" es el título de este ambicioso proyecto para el cual cientos de poetas y narradores enviaron sus obras desde el mes de enero y pasaron por diferentes etapas de selección, de las cuales resultaron poco más de trescientos finalistas que fueron incluidos en los tomos que componen la edición.
Viviana Álvarez y Andrés Rodríguez son los titulares de la agrupación “Pasión de Escritores” y llevan años realizando esta hermosa tarea de cumplir los sueños de aquellos que gustan de las letras y encuentran difícil la tarea de dar a conocer o publicar sus producciones.
Una de las escritoras que consiguió la gloria de la palabra editada en esta producción fue la escritora María Ester Aceistel, nativa de la zona rural de Tte. Origone y radicada en la ciudad de Bahía Blanca desde hace más de 20 años. María Ester, bisabuela orgullosa de cuatro hermosos niños, siempre quiso terminar sus estudios secundarios, pero la familia, las responsabilidades, "la vida" se lo impidieron, inclusive hasta el día de hoy. Sin embargo, eso no impidió que sus incontenibles deseos de escribir fluyeran con la sabiduría que no se aprende en las instituciones ni cursos de literatura. La experiencia, el instinto, sus memorias y sentimientos fueron los que motorizaron las palabras y desde hace unos veinte años, el momento de sentarse frente al papel es su cable a tierra, su desahogo, su forma de extirpar penas y rencores, soltar la imaginación y crear  escenas jamás vividas o inmortalizar hermosos y apasionados sentimientos que hoy, con más de siete décadas, continúan haciéndola vibrar.
La poesía que le pertenece en "Poesías, cuentos y vos" se encuentra en el Tomo I, su nombre es “Lejana” y aquí la compartimos para que puedan disfrutarla:

Lejana

En su oscura existencia descubre un ser imaginario que será la tierra fértil donde deposite las esperanzas de elevarse desde fondo mismo de su desánimo. Trata de moldear en ella la figura que su imaginación le ofrece de manera rústica, como transcurre su vida.
De pronto lo imprevisto, se ha enamorado de su creación. Su sed de amar le indica que no es ficción y se vuelve hacia él. La pasión lo destruye y a la vez renueva sus esperanzas para seguir amando. Hilvana frases de amor desesperado ya que aquella imagen idealizada por su mente parece huirle en forma constante y se atormenta por retenerla entre sus brazos.
La sueña aún despierto. La imagina perfecta, suave, dulce, con su piel delicada y su cuerpo soñado. La ama y se siente amado, pero el amor se diluye a cada paso y renace con más fuerza la pasión. Siente la necesidad de dejarse dominar por ella pidiéndole que lo guíe, que le indique el camino, que no se aparte de él ni de su pensamiento, para recorrerlo juntos.
La compara con las cosas más hermosas y a la vez con cosas oscuras, como si la fe y la desesperanza se mezclaran. Habla del silencio enamorado, de los besos ardientes de su amor desesperado y a la vez de su dolor. Al pedirle que lo ame y no lo abandone un torrente de palabras dulces fluye de sus labios, le repite una y mil veces que es ella quien ocupa todos sus espacios.
Por momentos la pasión desenfrenada y después la calma, la tempestad y el agua clara. Menciona en forma repetida el crepúsculo al referirse a sus ojos brillantes y a la vez con la serenidad del océano. La siente distante y sin embargo entre sus brazos.
En su desesperación no halla eco a sus palabras. Supone que todo lo tuvo y todo lo perdió. Habla de sus brazos frescos y su regazo tibio. Siente sus manos suaves con el calor de la ternura. La recuerda con tristeza y con el alma apretada. Se pregunta: por qué. Entonces se le viene todo el amor de golpe y es cuando ella se aleja. Precisamente en el crepúsculo.
Dice que ella está hecha de todas las cosas hermosas, es como una ansiedad que parte su pecho a cuchilladas, siente que entre sus labios algo se va muriendo. Algo con alas de pájaro y angustia de olvido. En su delirio la ve llegar cada día, y sus manos la acarician, y dulcemente la besa. Y la posee de nuevo, tan fugaz como un sueño.
Es para él como la noche callada y llena de estrellas. Tiene le color y la forma que él desea. Siente que su vida le pertenece y están allí sus infinitos anhelos. Entierra sombras en la soledad y su alma baila herida entre las llamas del sufrimiento. Nuevamente le dice: “Te amo” mientras el sonido del mar lo acompaña. “Aquí frente a las turbulentas aguas te amo”, repite. “Aunque te oculte el horizonte, aún entre las frías cosas te estoy amando.  Las estrellas me miran con tus ojos. Mi corazón sombrío te busca”.
La noche le parece interminable sin ella y sus besos no pudieron retenerla. La supone en brazos de otro y, como una expresión de rebeldía, se repite a sí mismo no quererla, pero duda y se desdice.
Su recuerdo emerge nuevamente en la soledad de la noche. Invade su pensamiento. Siente un enorme frío sobre su corazón herido. Todo es sombrío, como si un naufragio se hubiera llevado lo que alguna vez tuvo color, vida y alegría.
Hoy evoca a la mujer amada haciendo un canto con las cosas maravillosas que vivió con ella pero ve su sueño hecho trizas como un cristal. Si con loca pasión se amaron no puede comprender por qué la fruta que calmó su sed desesperada se diluyó en la distancia. Sintió el fracaso encarnado y comprendió que la hora de partir había llegado.

Para saber más sobre “Pasión de escritores”:

Dos Quijotes de Oro para "La Fama es Puro Cuento"


En la noche del viernes 11 de mayo se realizó la 2º emisión de los premios nacionales “Quijote de Oro” en el Teatro Español de la Ciudad de Azul, primera ciudad Cervatina del país. Su directora, Marisa Escot fue la conductora del evento junto a Charly Paez y Jorge Bocacci, reconocido conductor de radio y TV recordado en la pantalla chica por el popular programa que inmortalizó a Martín Karadagian: Titanes en el Ring.
Los rubros comprendidos por el premio en cuestión fueron más de 75 incluyendo programas, conductores, artística, edición y operación de radio AM-FM y televisión. Desde todos los rincones del país los trabajadores de la comunicación acercaron sus productos, junto con los sueños de que su labor sea reconocida y así fue.
El jurado estuvo integrado por Carlos Juliá, abogado, periodista  e investigador; Gustavo Esner, productor de la TV Pública; María Ester Sánchez, locutora, conductora, animadora de tv, radio y eventos y Mario Caira, periodista de amplia trayectoria.
José Valle y Gaby "La Voz Sensual del Tango"
El programa “La Fama es Puro Cuento” emitido por LU3 AM 1080 de Bahía Blanca desde febrero de 2010 obtuvo el Quijote de Oro en el rubro Mejor programa de música ciudadana en AM. Su productor y co-conductor José Valle recibió el premio junto a su esposa, la cantante Gaby, con quien comparte la conducción de la audición. “Estamos muy sorprendidos y orgullosos de este premio. No lo esperábamos, sinceramente ya con la nominación nos sentimos muy halagados, aunque ¡claro que nos gustó ganarlo!”, expresó la joven.
“Es lindo recibir este tipo de galardones porque uno siente que el trabajo realizado no fue en vano y que el esfuerzo vale la pena, sobre todo cuando se trata de la difusión de nuestra música y cultura popular, tan necesitada de presencia en los medios masivos”, concluyó Valle.
En la gala de premiación también se distinguió a diferentes personalidades de la cultura y la política nacional como: Jorge “Cacho” Fontana (por su trayectoria en los medios de comunicación), Hebe de Bonafini (por la lucha en materia de derechos humanos), Vice Gobernador Lic. Gabriel Mariotto (por su trabajo en pos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual), Musuj Sonko (por su ocupación en derechos y política indígena), a Marcelo Simón (por su trayectoria y labor en la FM de Radio Nacional “La Folklórica”) y a Omar Turconi (por su trabajo en investigación periodística).
Pero las sorpresas para el programa bahiense de Dandy Producciones no terminaron allí ya que antes de finalizar la gala de entrega se premió a los mejores programas de AM, FM y TV considerando todos los rubros de la noche. Una vez más "La Fama es Puro Cuento" fue acreedora de la distinción. ¡Dos Quijotes, lágrimas y mucha emoción!
La Fama Es Puro Cuento comenzó como un programa radial en 2005 en Radio el Mundo de Buenos Aires y mantuvo su vigencia hasta la actualidad en distintas emisoras de Buenos Aires y el interior del país.
Conducido por Gaby (Gabriela Biondo), intérprete del género y Lic. En Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires y José Valle, empresario, representante de artistas y deportistas y Lic. en Historia graduado también en la UBA, “La fama es puro cuento” siempre buscó entretener, evocar recuerdos de la cultura popular argentina e instruir.
Cuenta con la voz institucional de Jorge “Cacho” Fontana, la colaboración del Dr.  Eduardo Giorlandini, Galo Valle (hijo de Gaby y José, de 5 años), Ana María Diez, Viviana Cipolla, Sandra Arce, Alberto Asseff, Marianela Coscia, Martín Perazzo, Osvaldo Príncipi y Calígula.
Su programación contempla a todos los artistas que enriquecieron nuestra música nacional, humor, actualidad, y tiene un espíritu fomentador de la cultura argentina toda, incluyendo en su contenido: literatura, teatro, deporte y todo tipo de actividades sociales que benefician a la comunidad. 
El programa cuenta con información y audios de los principales personajes de la cultura nacional e internacional y con entrevistados en vivo del ámbito cultural, social y político de la ciudad, la provincia y la nación.
Además, cuenta con bloques que se han convertido en clásicos de la emisión como Del Arcón del Abuelo (humor del recuerdo), Los Tres Berretines (cine, tango y turf), Chamuyando (columna lunfarda del Dr. Eduardo Giorlandini), Columna de Opinión (José Valle), Cosas Olvidadas (recuerdos deportivos), Desde el Corazón Del Íspa (bloque de interpretaciones folklóricas con historia), Perfume de KO (bloque de anécdotas e historias boxísticas), Rincón Literario (reseña o comentarios de libros/autores y audios de los mismos), Momento retro (canciones nacionales de los 60-70), Música para enamorarse (melódicos de todos los tiempos), Boleros para Escuchar Abrazaditos (bloque de boleros), Tango Club (bloque de tangos temáticos), Los Secretos de la Abuela Ana (bloque culinario),Rinconcitos Porteños (historias/anécdotas de personajes o lugares de Buenos Aires) y La Trivia(concurso entre los oyentes por premios semanales).

lunes, 7 de mayo de 2012

BAHIA BLANCA: GUSTAVO BEVILACQUA PRESIDIO EL FESTEJO DEL 93 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE EVA PERON


Bevilacqua,Gaby y Valle

En el marco de los festejos por el 93 aniversario del Nacimiento de Eva Peron se inauguro la exposición "Eva Perón 2012" en el hall del Palacio Municipal de Bahia Blanca ,Gaby"La voz sensual del tango" interpreto" No llores por mí, Argentina".Presidio el acto el intendente Municipal Dr.Gustavo Bevilacqua.
María Eva Duarte nació en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, en 1919.  Cuando era muy pequeña, ella, su madre, Juana Ibarguren, y sus cuatro hermanos -Blanca (1908-2005), Elisa (1910-1967), Juan Ramón, Juancito (1914-9 de abril de 1953); y Erminda Luján,  que vive en Buenos Aires y nació en 1916, se fueron a vivir a Facundo Quiroga. Conformaban la familia irregular de Juan Duarte, terrateniente de Chivilcoy. 
Cuando  Evita tenía  siete años falleció su papá. Poco tiempo después, se  mudaron para Junín, donde Eva permaneció hasta 1935, en que viaja a Capital Federal.
Según contó ella en alguna oportunidad – luego corroborado por Horacio Polizzi,su camarógrafo personal – sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en una actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce. Allí, Polizzi (luego camarógrafo de canal 7 y 13) la orientó y acompañó en sus inicios ya que  trabajaba para “Sucesos Argentinos” y estaba vinculado en el ambiente que luego, Eva, transitó.  Para entonces llegó a ser actriz  de cierto nombre, y encabezó un programa de radio muy escuchado. Más tarde, Horacio Polizzi  se convirtió en el camarógrafo de la Fundación Eva Perón y la acompañó a todos lados, incluido el viaje a Europa donde fue recibida por el Papa XXII.
Pero su destino era otro. En enero de 1944, Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba en benefício de las víctimas del  terremoto que había destruído la ciudad de San Juan pocos días antes.
En el mes siguiente, ya vivían juntos y dos años más tarde regularizan la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia íntima y que no trasciende al público.
En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia de Evita fue importante, Perón es electo presidente. La oposición le trasladó a ella la antipatía y el rechazo que sentian por Perón. La ascensión vertiginosa  de”esa mujer” fue para esos argentinos un motivo más de repudio. Mostró su talento y lucha por más necesitados.
En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso, tanto en el aspecto político como en el social. En cuanto a la política, trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del peronismo.
Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país. Las dirigentes de la nueva agrupación recibieron el nombre de “delegadas censistas”.
En el aspecto social su trabajo se desarrolló en la Fundación Eva Perón, mantenida por contribuciones de empresarios y por donaciones que los trabajadores hacian cuando tenian una mejora en sus sueldos. Creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos, escuelas, una Ciudad Infantil. Durante las fiestas distribuía sidra y pan dulce, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.
El otro bastón y tal vez eje principal de su popularidad fue constituído en torno a los sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras, a quienes ella llamaba sus “descamisados”.
Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, aún muy joven, por ocasión de una leucemia. El dolor popular no la abandonó en un velatorio que duró 14 días y a partir de entonces no la abandonó jamás.
Actualmente, Evita o Eva Perón es una argentina reconocida universalmente. Su trayectoria no tiene  reparos políticos. Trascendió las fronteras y su obra, el reconocimiento internacional. En el mundo, es un referente argentino de su historia política y social. Evita es universal. Mujer querida y aceptada en todo el mundo.

martes, 1 de mayo de 2012

“LA FAMA ES PURO CUENTO” NOMINADA A LOS PREMIOS QUIJOTE DE ORO 2012


GABY y JOSE VALLE

El popular programa radial ha sido nominado como mejor programa de Musica Ciudadana en los premios  QUIJOTE DE ORO, premio que se otorga a los mejores programas, locutores y conductores de radio y televisión de toda la República Argentina. Dicha ceremonia se llevará a cabo el 11 de Mayo de 2012, en el TEATRO ESPAÑOL de la ciudad de AZUL. El Premio Nacional QUIJOTE DE ORO, lleva este nombre ya que la ciudad de Azul es la primera ciudad Cervantina de la Argentina
LA FAMA ES PURO CUENTO es un programa radial que nació en 2005 en Radio el Mundo de Buenos Aires y que en la actualidad se mantiene al aire por  Radio Stentor am 1590 de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires y por LU3 AM 1080 de Bahía Blanca con gran éxito de audiencia en la ciudad y la zona.
Conducido por Gaby, “La voz sensual del Tango y José Valle “La fama es puro cuento” busca entretener, evocar recuerdos de la cultura popular argentina e instruir.
Además en “La Fama es Puro Cuento” participan ocasionalmente Marianela Coscia (Lic en Psicología), el Diputado Nacional Alberto Asseff (actualidad nacional desde la Ciudad de Bs. As.), Diego De Lissi (corresponsal en La Plata), Martín Perazzo (corresponsal deportivo de fútbol en Buenos Aires), Osvaldo Príncipi (columnista deportivo de boxeo) y Viviana Cipolla (corresponsal de espectáculos en Buenos Aires).
Con una programación que contempla a todos los artistas que embellecieron nuestra música nacional, humor, actualidad, y con la voz en artística del inconfundible Jorge “Cacho” Fontana, el espacio del cual le ofrecemos formar parte le hará sentirse fomentador de la cultura nacional y, además de resultados comerciales, le retribuirá en satisfacción y prestigio. 
El programa cuenta con información y audios de los principales personajes de la cultura nacional e internacional y con entrevistados en vivo del ámbito cultural, social y político de la ciudad, la provincia y la nación.
Además, cuente con bloques que se han convertido en clásicos de la emisión como “Del Arcón del Abuelo” (humor del recuerdo), Los Tres Berretines (cine, tango y turf), Chamuyando (columna del Dr. Eduardo Giorlandini), Columna de Opinión (José Valle), Cosas Olvidadas (recuerdos deportivos), Desde el Corazón Del Íspa (bloque de interpretaciones folklóricas con historia), Perfume de KO (bloque de anécdotas e historias boxísticas), Rincón Literario (reseña o comentarios de libros/autores y audios de los mismos), Fiebre de sábado (bloque de canciones de los 60-70 nacionales), Música para enamorarse (melódicos de todos los tiempos), Boleros para Escuchar Abrazaditos (bloque de boleros), Tango Club (bloque de tangos temáticos), Los Secretos de la Abuela Ana (bloque culinario), Rinconcitos Porteños (historias/anécdotas de personajes o lugares de Buenos Aires) y La Trivia (concurso entre los oyentes por premios semanales).

GABY, CALIGULA Y RIERA Con reminiscencias del '40



La noche del viernes 27 de abril en La Aurora del Tango fue una velada que conjugó los mejores recuerdos de la época dorada del tango, la juventud de los nuevos intérpretes del género y las vivencias de quienes han gastado numerosos otoños y tienen mucho para contar.
CALIGULA
El espectáculo que se presentó en el mencionado reducto llevó el título de “Tangos… cerca de Gardel” en alusión al barrio del Abasto donde viviera el zorzal criollo, pero aquella referencia espacio-temporal no sólo se vislumbró en el título sino que fue reforzada por el desempeño de los artistas.
El puntapié inicial fueron las palabras de bienvenida de Rody Groppo, gardeliano hasta la médula y uno de los productores del show junto a José Valle. Inmediatamente se sumó el trío de guitarras dirigidas por Nazareno Altamirano para dar a la noche las primeras notas en 2x4.
ESTEBAN RIERA
Con elegancia y simpatía, el próximo en sumarse a escena fue Esteban Riera quien regaló a los presentes excelentes interpretaciones de tangos tradicionales como “Dandy”, “Escuela de Tango”, “Bajo un cielo de estrellas” y “Milonga del Corralón”. En su segunda intervención Esteban incursionó en piezas del nuevo cancionero como “Milonga de los Arroyos”, de Raimundo Rosales que trata sutilmente el tema de los desaparecidos y cerró el show con tangos aclamados por el público como “Remembranzas”, “La abandoné y no sabía” y “Grisel”.  Es meritorio el desempeño vocal de este joven cantante que por momentos recuerda a los mejores cantantes de orquesta, esos que sabían ubicarse entre las notas de los instrumentos, sin histrionismos, delicadamente afinados y a la vez con los matices necesarios para que la poesía no pase desapercibida. Sin duda, uno de los mejores valores de la actualidad del tango.
GABY "La voz sensual del tango"
Luego llegó el toque femenino de la mano de Gaby “La Voz Sensual del Tango”, quien a pesar de excusarse por el desafortunado momento que atravesaba su garganta debido a una laringitis, dejó en el escenario lo mejor de la expresividad que la caracteriza. Con tangos como “Una emoción”, “El último round”, “Cuando estemos viejos”, “Me han prohibido quererte”, “La copa rota”, “La última”, “No soy de aqui” y “Revolver” (homenaje de Jairo y Salzano a Carlos Gardel), dejó una muestra de lo que rescata su repertorio: tangos tradicionales rescatados del olvido, incorporación de canciones populares a ritmo y sonidos del 2x4 y, por sobre todas las cosas, la búsqueda de canciones con un mensaje concreto y profundo que transmitir.
El espectáculo tuvo la colaboración musical de Nicolás Velázquez, un joven de 17 años que interpretó dos piezas instrumentales con su bandoneón: “Desde el alma” (vals) y el tango “La última curda”.
Sin duda, uno de los momentos más disfrutados del show fue la participación del actor y humorista Calígula, quien con su primera frase ya hizo que el público predispusiera una sonrisa en el rostro que se prolongaría por los veinte minutos que duró su figura en el escenario “Ustedes deben estar preguntándose: Calígula ¿vive todavía?”. A partir de allí se sucedieron una catarata de recuerdos y vivencias del cómico que hicieron reír hasta las lágrimas. Por esas imágenes descriptas con humor pasaron sus 17 películas, el “polaco” Goyeneche, Grandes Valores del Tango, Alberto Marino, Alberto Castillo, las licencias literarias de los autores y el machismo del tango, su madre, su hija, épocas de abundancia, turf, televisión… la lista es larga y los recuerdos abultados. La platea vivió aquella noche con lágrimas y sonrisas, como el título del vals, porque vio allí, sobre ese escenario de Corrientes y Billinghurst, el reflejo de la mejor época de nuestra querida música ciudadana y la respetuosa vigencia y gran labor que hoy continúan realizando quienes la vivieron y los jóvenes, que no tuvieron esa suerte, pero día a día luchan por volver a escribirla.